9 de Enero, la lucha estudiantil por la soberanía
- viernes 29 de octubre de 2021 - 12:00 AM
Hola, soy Juanito y traigo un nuevo capítulo del Bicentenario de Panamá. Ahora estoy con uniforme escolar, porque la historia que voy a contar es sobre estudiantes valientes, que estuvieron dispuestos a dar hasta sus propias vidas por defender el honor de nuestra bandera y pelear por nuestra soberanía.
Ocurrió el 9 de enero de 1964, una fecha que en Panamá se conoce como el Día de los mártires. Cuando digo ‘mártires' es para referirme a personas que sufren o mueren defendiendo una causa.
Pero antes les debo recordar que cuando Panamá se separó de Colombia, en 1903, firmó con Estados Unidos el Tratado Hay-Bunau Varilla.
Entre otros aspectos, este tratado permitía el dominio del gobierno de Estados Unidos sobre una franja de 10 km de ancho, por donde pasaría el Canal de Panamá, y que fue llamada la Zona del Canal de Panamá.
Esto molestaba a los panameños, porque era como tener un pequeño país dentro de nuestro país. Ah, y ni siquiera la bandera de Panamá podía izarse en la zona controlada por los estadounidenses.
Pero en 1963, Panamá y Estados Unidos acordaron que en 17 lugares de la Zona del Canal se debían izar las banderas de los dos países.
Los panameños estaban contentos con este avance, pero el 7 de enero de 1964, estudiantes zoneítas (así se les decía a los que vivían en la Zonal del Canal) solo colocaron la bandera de Estados Unidos en la Escuela Superior de Balboa.
Entonces estudiantes del Instituto Nacional comenzaron a organizar una marcha pacífica para ir a colocar la bandera de Panamá junto a la de Estados Unidos, y hacer cumplir el acuerdo de ambos países.
Batalla por la bandera
El jueves 9 de enero partieron hacia la Zona del Canal institutores llevando una bandera. Iban también estudiantes de otras escuelas de la ciudad capital, sumando unos 200 estudiantes en esa marcha para defender nuestra bandera.
Pero el jefe de la Policía de la Zona los detuvo y solo permitió que 6 estudiantes fueran a colocar la bandera panameña en el colegio de Balboa.
Entonces una turba de unas 2,000 personas, entre jóvenes y adultos, los rodeó, los agredieron y hasta rasgaron la bandera de Panamá.
Los 6 estudiantes tuvieron que volver con la bandera rota y recibiendo empujones y toletazos de los policías de la Zona.
Esto enfureció al resto de los estudiantes panameños. La noticia se difundió rápidamente, y en menos de una hora ya había miles de personas reunidas (la mayoría adolescentes estudiantes) disputas a luchar por la dignidad nacional y el derecho a izar nuestra bandera.
Los revolucionarios incendiaron objetos y lanzaron piedras. Pero el Comando Sur de Estados Unidos les contestó con balas y bombas de gas. También hubo enfrentamientos en Colón, y las luchas en las calles se extendieron hasta el 12 de enero.
Lamentablemente estos hechos dejaron más de 550 heridos y 21 personas muertas. El primer mártir fue Ascanio Arosemena, un estudiante de la Escuela Isabel Herrera de Obaldía que al tratar de rescatar a un compañero, fue alcanzado por las balas.
El sueño se cumplió
¡Qué tristeza que hayan asesinado a estudiantes!, ¿no les parece?
Bueno, esto provocó que el presidente Roberto F. Chiari anunciara la ruptura de relaciones de Panamá con Estados Unidos.
Con el tiempo se restablecieron las relaciones, pero los panameños siguieron con esta lucha, y en el año 1977, con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, Panamá finalmente alcanzó su soberanía total.
Hoy yo estoy orgulloso de estar vestido como esos estudiantes valientes. Estoy feliz porque su sueño de ver la bandera panameña en la Zona del Canal se cumplió.
Monumento a los Mártires
Cuando mi abuelito me llevaba a ver el Monumento a los Mártires (justo donde quedaba la Escuela de Balboa) me mostraba las 21 columnas, que representan a los 21 caídos.
Mi abuelito también me enseñó un poema que les voy a repetir…
‘9 de Enero, en tu recuerdo se conservará siempre el coraje y la determinación de tus mártires.
Su decisión de avanzar para alcanzar el sueño de soberanía, hoy nos sigue inspirando.
Porque un país con memoria es un país con futuro.
¡Un solo territorio, una sola bandera!