Transporte capitalino
- lunes 28 de enero de 2013 - 12:00 AM
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Agrega El Siglo en Google ↗️A unque los diablos rojos hayan sido reemplazados por una flota de metrobuses, en nuestras saturadas calles urbanas siguen las frustraciones ante la creciente demanda por un sistema eficaz del transporte colectivo. La mayoría de las personas han reducido sus horas de reposo y sufren estrés atrapadas en fenomenales tranques alrededor del recorrido de sus funciones laborales.
Con el avance tecnológico en comunicaciones, no es necesario estar sometidos al sofoco para ir a un sitio de trabajo cinco o seis días a la semana. Para algunos tipos de empleo, una semana de labor debería constar de tres o cuatro días, ya que el trabajador conectado puede producir desde su casa. Igual es aplicable a escuelas y colegios. En días alternos asisten al salón y en otras interactúan a través de teleconferencias desde sus hogares. Además, la gran mayoría de jóvenes cuenta con nuevas tecnologías avanzadas en comunicación.
Nuestro crecimiento demográfico complica el uso de espacios frente al desordenado desarrollo urbano. Por ejemplo, la falta de creatividad arruinó cierta estética en la ciudad cuando aprobaron obstaculizar la panorámica vista de la bahía de Panamá.
En nuestra ciudad lineal costera podemos aliviar el transporte terrestre con flotas de buses acuáticos y situarlas con estratégicas rampas, paradas, entronques. También es necesario regular el uso del mal llamado transporte pirata, que llena algunos vacíos con el desplazamiento de pasajeros.
En fin, el desalojo de las calles confiere comodidad, menos consumo de combustible y tranques. Menos estrés contribuye a mejorar la productividad y calidad de vida familiar.