El mar lo separa y a la vez lo une a Panamá
- domingo 06 de marzo de 2011 - 12:00 AM
E Noruega ha sido elegida por la Organización de las Naciones Unidas, como uno de los países con mejor calidad de en el mundo y ahí un jurista panameño se destaca trabajando de la mano con el derecho marítimo.
Iván Serracín salió a los 23 años de Panamá para estudiar y conocer diversas culturas, idiomas y el viejo continente.
Luego de toda su preparación académica, se estableció en Oslo, Noruega, donde vive desde hace seis años aproximadamente. Comienzó su vida profesional en un campo que le mantiene cerca y, a la vez, lejos de Panamá, pues en ambos lugares el mar juega un papel vital en la economía.
INFLUENCIADO POR EL CANAL
El joven abogado, quién está soltero, nació y creció en David, provincia de Chiriquí y estudió en el colegio San Vicente de Paúl. Actualmente se encarga de analizar y aconsejar a los navieros en el tema de seguros en punto específicos de materia marítima internacional para la compañía Assuranceforeningen Skuld, empresa líder a nivel mundial en seguro P&I (protección e indemnización) y Defensa Legal.
"Panamá, el canal y sus puertos influyen grandemente en mi trabajo, pues la mayoría de nuestros asegurados registran sus buques en Panamá, transitan por el canal y utilizan sus puertos para cargar y descargar mercancías", dijo Iván, quién añadió que "tengo que reconocer que es de mucha satisfacción personal y orgullo comprobar la relevancia de mi país a nivel internacional en materia marítima".
NADA FÁCIL
Para el hijo de Reynaldo Serracín y Leonor Gonzalez de Serracín, quienes son propietarios de las empresas Electrónica Nacional y Corporación JL Serracín, entrar en una profesión tan tradicional en un país extranjero no fue nada fácil, pues muchas veces sentía que había preferencias hacia los escandinavos o personas provenientes de países desarrollados. A pesar de ello, no se ha desanimó en lo absoluto y poco a poco se ganado el respeto y la admiración como profesional en su campo.
Además del idioma español, Iván Serracín habla inglés, el noruego y algo de mandarín e italiano. Con nostalgia asegura que, a pesar de los largos, fríos y oscuros inviernos de Noruega, no olvida su país, sus tradiciones, costumbres y a su familia que, dicho sea de paso, lo visitará en julio. Confiesa Iván que algún día espera poder aportar su granito de arena a la vida social y cultural de Panamá.
"Hay que tener presente que los ojos del mundo vigilan discretamente las desiciones políticas que se toman Panamá, pues las mismas podrían afectar o beneficiar la economía marítima internacional", puntualizó el chiricano. ‘Tengo que decir que extraño mucho la playa, la brisa, unos buenos tamales, el arroz con guandú, el sancocho, el ceviche, en fin... ¡ mejor no seguir pensando en eso que me da hambre!’, señaló.