La Chapa: 80 años sin agua potable

Resulta curioso que al conversar con uno de los más de 500 campesinos residentes en la comunidad de La Chapa lo único que conoce de la p...
  • martes 10 de enero de 2012 - 12:00 AM

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Resulta curioso que al conversar con uno de los más de 500 campesinos residentes en la comunidad de La Chapa lo único que conoce de la palabra Gobierno es que ‘cada cuatro años regresan los políticos de siempre a regalar algunos materiales de construcción para convencernos de que voten por ellos. De ahí hacia adelante, nunca regresan’, reclamó Estelbina Peralta, quien nació hace 53 años en este pueblo.

De hecho, al llegar al lugar, pese a estar en el corregimiento de San Martín, parte montañosa del Este del distrito capital, muchas necesidades y carencias siguen sin respuesta desde hace 80 años, cuando se establecieron los primeros pobladores de La Chapa.

Todo ese tiempo, explicó Estelbina, han tenido que tolerar problemas como la falta de energía eléctrica, sobre todo para la escuela primaria, además de tener que cruzar el río a pie para llegar y salir de la comunidad, pues no hay un puente de cemento que facilite la travesía.

Lo más grave y que jamás han podido superar, son las enfermedades estomacales causadas por consumir el agua que proviene de la quebrada.

N O CONOCEN EL AGUA POTABLE

Adrián Peralta tiene 61 años de residir en La Chapa. Entre sus dedos y uñas sucias, que evidencian duras jornadas de trabajo, sostenía una pequeña planta verde a la que él le llama ‘contragavilano’ y que todos en el pueblo acostumbran consumir -ya sea en té o para masticándola- para purgarse de manera natural.

La razón: el agua que consumen proviene de una quebrada y llega hasta sus hogares por un sistema que ellos han establecido a nivel y que, dependiendo de la presión, así mismo varía la potencia con que sale por los grifos.

INCONFORMES CON AYUDA

Adrián y su familia subsisten a base de la cría de cerdos, gallinas, patos y algunos siembros. Según contó, la última ayuda que recibió fue un saco de abono que le llevó el Ministerio de Desarrollo Agropecuario que, para él, no servirá de mucho.

‘Esto que dicen que es abono no servirá de mucho. Yo creo que sembrar una yuca en la tierra natural sería mejor’, señaló mofándose del producto que le entregaron.

A él le preocupa la salud de su familia y de quienes viven en la comunidad. ‘Hace un tiempo me comí unas ramas de contragavilano y al día siguiente me salieron muchos parásitos cuando fui al baño’, explicó Adrián, al referirse a lo que vivió aquella mañana cuando entró a la letrina en el patio de su casa.

En ocasiones, el agua que proviene del riachuelo sale sucia de una tubería blanca, pero invadida por el verde limo acumulado debido a la humedad, además, sin clorinar. Es de allí que los adultos, ancianos y niños la obtienen para beber.

ACUEDUCTOS DEL PASADO

Los moradores de La Chapa no esperan que las cosas o ideas les caigan del cielo. Hace cuatro años, un grupo de vecinos se organizó para impulsar la construcción de un acueducto rural, en el que se instalaría una turbina para impulsar el agua hasta sus hogares. La idea no llegó a concretarse del todo, pero las ilusiones no desaparecieron.

Además, las razones del cierre del Centro de Salud se desconocen, pero nadie descarta que haya sido por la falta de agua potable. Ese servicio sanitario se brindó por tres años, luego se cerró hasta la fecha. Hoy tiene 20 años cerrado.

LA PLATA NO LLEGA

La esperanza se convierte en coraje para quienes han vivido en el olvido en los últimos años y aumenta al momento de hablar de la política regional.

‘Hay plata para hacer fiestas de Navidad y regalar a miles de personas del centro del corregimiento de San Martín, pero nada para nosotros’, afirmó un morador molesto por las promesas.

CONSULTARÁN

Del Departamento de Relaciones Públicas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales informaron que hoy harían las consultas para dar a conocer si La Chapa será abastecida.

En tanto, los chapeños deberán seguir masticando ‘contragavilano’ para despara sitarse, porque -por un tiempo más- beberán agua de la quebrada.