El barbero del pueblo
- viernes 29 de abril de 2011 - 12:00 AM
S e inició como aprendiz, siendo menor de edad, en el barrio de El Marañón, en la ciudad capital y posteriormente, se trasladó a La Chorrera, donde ya tiene más de treinta años como barbero, oficio que le ha ayudado a mantener a su familia.
Desde tempranas horas de la mañana, como lo hace desde hace varias décadas, Abilio Samaniego, conocido como ‘Villo’, abre las puertas de una antigua casa de dos pisos en la que, desde el año 1976, tiene su barbería en la planta baja.
Don Villo cuenta que a la edad de 17 años decidió tomar la tijera e iniciarse en la profesión.Para ese entonces, radicaba en la capital y se instaló en una de las calles de El Marañón, donde cobraba 40 centavos por cada pelada.
En 1976, tras conocer al señor Ángel Vergara, se trasladó a trabajar en una barbería que este, desde 1960, tenía en un local ubicado en la avenida de Las Américas donde funciona en la actualidad.
A finales de la década del 70, se cobraba 75 centavos por el corte de cabello, tarifa que se continuó cobrando en la barbería Ángel, hasta hace algunos años, señala don Villo, quien tras la muerte del señor Vergara, continuó al frente del negocio junto a Dimas, uno de los hijos del fallecido.
Con más de 30 años trabajando en el mismo local, Villo considera que la barbería, ubicada en la casa de madera, con sus tres sillas antiguas, los grandes espejos y taburetes es, para muchos, un sitio obligado de reunión donde se encuentran amigos que mientras esperan su turno,comparten anécdotas e historias.
Precisamente, los mismos clientes señalan que a pesar de que existen modernas barberías o los denominados salones de belleza unisex, ellos prefieren la vieja peluquería, por la seriedad con que se trabaja.