No aguantan malos olores
- miércoles 28 de diciembre de 2011 - 12:00 AM
En calle Paraíso, en Los Guayabitos de Barrio Balboa, en La Chorrera, los residentes ya no saben qué hacer porque de una znaja emanan tanto malos olores como excretas, mosquitos y ratas.
De acuerdo con los quejosos, la zanja mantiene basura e insectos, además de que por el conducto pasan pasan aguas servidas, por lo que de allí emana una hediondez insoportable.
Los residentes hacen un llamado de suma urgencia a las autoridades locales para que hagan algo al respecto, pues temen que en el sitio se dé una epidemia producto de las aguas servidas y hasta de los rodeores.
Sol Osiris de Blis, vocera de la comunidad, comentó que piden a las autoridades que hagan algo, pues durante las noches la cantidad de ratas es incontable y en el día no se soportan la fetidez por las aguas negras.
‘Esto es un riesgo para la salud de todos los que aquí habitamos, pues no solo son las ratas, sino también la fetidez de la zanja que pasa justamente por delante de nuestras casas’, dijo Sol.
La vocera añadió que hay personas que tiran desechos de comida que sirven de alimento a los roedores y que al acumularse en la alcantarilla concentra malos olores.
HARÁN INSPECCIONES
Diomedes Tejada, representante suplente (PRD) del corregimiento de Barrio Balboa, informó que la Junta Comunal realizará una inspección para identificar las casas que tienen desagües, y los negocios que están tirando desechos de comida, factor que favorece la presencia de roedores, insectos como mosquitos por la acumulación de agua en la zanja.
‘En el sector no tenemos sistema de alcantarillados para que estas aguas no pasen a la vista de la ciudadanía, por lo que estaremos buscando una opción con miras a la estabilidad de los que allí residen’, acotó el representante.
Señaló Tejada que los trabajos de alcantarillado, probablemente se harán en el verano y que las cunetas serán subterráneas.
El edil suplente añadió que los residentes tienen que poner las quejas ante el MINSA, para que esta entidad haga una inspección, pues los denunciantes afirman que las excretas que pasan por la zanja también los afectan.
En la calle residen unas 100 familias que no saben qué hacer por el hedor que predomina, sobre todo en las horas de comida y temen que esto les afecte la salud.