- martes 12 de mayo de 2026 - 12:00 AM
A lo largo de la historia, los avances científicos y tecnológicos han despertado admiración, pero también temor. Los espejos, las tijeras y otros objetos de hierro traídos por los conquistadores españoles causaron asombro entre algunas poblaciones precolombinas. Su capacidad de reflejar o cortar parecía incomprensible. Las armas de fuego generaron aún más miedo por su poder destructivo.
Hoy vivimos un fenómeno parecido con la inteligencia artificial. Esta tecnología transforma tareas, apoya procesos y reemplaza algunas funciones profesionales. Como ocurrió con otros grandes avances, también provoca incertidumbre y rechazo. Sin embargo, representa un cambio decisivo en esta era digital.
La historia demuestra que las grandes corrientes de transformación son difíciles de detener. Resistirse sin comprenderlas puede conducir al desgaste. Por ello, resulta más útil aprender a convivir con ellas, aprovechar sus ventajas y adaptarse a los nuevos escenarios.
En este contexto cobran fuerza las palabras de Marie Curie: “La vida no es fácil para ninguno de nosotros. Pero debes tener perseverancia y, sobre todo, confianza en ti mismo”. La científica dedicó su vida al estudio de la radiactividad, pese a las dudas y temores que sus investigaciones despertaban en su época.
Su mensaje sigue vigente: confiar en nuestras capacidades y persistir ante las dificultades. Esa visión también conecta con el pensamiento estoico. Epicteto escribió: “La cojera es un obstáculo para el cuerpo, pero no para la mente”.
Frente a la inteligencia artificial, el legado de Curie invita a enfrentar el cambio con perseverancia, adaptación y valentía.