Conversé con una joven simpática al cual me unen lazos comerciales. Me interesó el tema de la longevidad y la forma de vivir de algunos adultos mayores. En el diálogo también estaba mi esposa, María Teresa. No sé por qué razón salió el tema de los suegros y mi socia relató que la suya tiene 80 años y su compañero de vida 90. Una es sicóloga y el otro siquiatra. En pocas palabras se agitan en dos profesiones que son familia. Lo interesante de este artículo son las ganas de vivir de ambos. A pesar de que ella tiene 80 y su pareja 90 años no paran de planear, atender a los clientes y viajar. Dicen que su consigna es vivir como si fuera el último día. Este relato debe servir de ejemplo para aquellas personas que se tiran al abandono esperando dar el último suspiro.
Y no solo hay que esperar tener edades avanzadas para comportarse así. Cualquier tiempo es bueno para planificar la vida. Algunos pondrán como excusa la estrechez financiera para cumplir los sueños. ¡No señores, eso no es excusa para salir con la pareja a caminar por un parque tomados de la mano o para recordar aquellos momentos lindos que se han vivido! Hay actividades que no requieren de mucho dinero para ser feliz. Mi esposa se pone contenta cuando la invito a dar una vuelta y de paso saboreamos un helado. La ida a la playa, a un río o a un lago no cuesta mucho y le da sentido positivo a la vida. Te invito a que este año vivas como si fuera el último de tu existencia. De seguro harás realidad esos sueños y esas ideas que se anidan en tu mente.