Ya estamos en la recta final del mes de octubre y viene llegando noviembre, el mes de la patria. Este año, la celebración de nuestro nacimiento como República se mezcla con el sentimiento que nos dejó el potente terremoto del viernes 9 de octubre de 2026. En las zonas afectadas todavía hay siguen el temor, al igual que en las zonas citadinas, aunque acá los daños fueron menores.
Los campesinos están viviendo, desde aquel día, momentos completamente distintos a los que estaban acostumbrados, el silencio de años y la tranquilidad de los campos fue alterada, así como cientos de casas que fueron derrumbadas por el movimiento.
El país ha volcado su mirada y sus manos hacia aquellos pueblos y caseríos lejanos que antes nunca salieron en los medios de comunicación. Su gente, la mayoría que vive del cultivo de la tierra, espera que le apoye en estos momentos a levantarse.
Los niños en las escuelas están regresando, aun con los temores naturales de haber sido testigos de este terremoto.
Noviembre llegará con carencias, para algunas familias que lo perdieron todo o parte de lo que tenían. Será un noviembre distinto al que estamos acostumbrados a celebrar por nuestra patria chica.