• viernes 14 de agosto de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Una división que ya está devaluada

Suben al cuadrilátero con batas de seda y discursos de nocaut, pero al primer asalto la afición ya les da la espalda. En el tinglado panameño, las figuras politiqueras han caído a la lona por estar devaluadas, desgastadas y demostrar que no tienen pegada.

Ya no quedan pugilistas de peso pesado que defiendan las causas del pueblo; lo que abunda en el circuito local son peleadores hablantines que solo suben a cobrar su bolsa a costa del contribuyente.

En cada esquina del país, el veredicto de los jueces , la ciudadanía, es unánime y lapidario. A fuerza de esquivar promesas, amarrarse en el clinch del nepotismo y lanzar golpes bajos al bolsillo de la gente, la clase política perdió los puntos y el respeto. El público, cansado de ver el mismo tono repetido cada cinco años, exige un cambio de cartelera y mira con recelo a una cuadra que solo sabe tirar la toalla cuando le toca rendir cuentas.

Para ganar esta pelea de fondo no bastan las fintas en redes ni las mañas de gimnasio viejo. Si la política panameña quiere salir del foso y recuperar el cinturón de la confianza, tendrá que cambiar de entrenadores, limpiar el gimnasio y entender que la fanaticada ya no paga boletos por ver a campeones de mentira.

Al final del día, el cronómetro sigue corriendo y la afición ya no aguanta otro round de fintas.