• miércoles 29 de julio de 2026 - 12:00 AM

Un camino medio entre la motivación y el propósito

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No todos los días son iguales. Hay unos en los que nos despertamos con fuerzas y esperanzas, mientras que en otros no queremos levantarnos para ir a cumplir nuestras obligaciones. Son esos los días en que debemos hacer uso de nuestras herramientas, recordar nuestro propósito de existencia y nutrirnos de la motivación necesaria que nos dé la fuerza y la alegría para ejecutar aquella actividad que nos está costando realizar.

Los estados de ánimo pueden ser ambivalentes, pero el recordatorio del camino que nos propusimos emprender es nuestra perseverancia. Esta nos ayudará a conseguir la fuerza para superar la apatía y emprender aquella acción que nos acerca al cumplimiento de nuestra meta o propósito trazado.

Es útil tener un símbolo que nos recuerde nuestra meta o ideal. Puede ser una frase, un símbolo físico, una canción que nos refresque cuál es el propósito de nuestra vida.

A veces nuestra motivación se va apagando y es nuestro propósito de vida el que nos rediseña el camino. Lo importante es encontrar ese propósito. Hay quienes consideran la motivación como lo más importante y dicen que, cuando se apaga el motor, se acaba el camino.

Yo mantengo una postura intermedia, en la que ambos, tanto la motivación como el propósito, deben ir juntos. Una apoya al otro, y ambos pueden cambiar.

El propósito es el camino y la motivación es el motor. Ambos deben acompañarnos permanentemente y, cada vez que las fuerzas se debiliten, debemos recordar qué queremos lograr en nuestra vida y por qué razón o razones. Hemos de estar lo suficientemente motivados para ejecutar acciones que nos lleven a ese propósito. Aunque algunas no nos agraden.