- jueves 26 de junio de 2014 - 12:00 AM
Los últimos dias de...
Empiezo a escuchar en la calle y en las televisoras la expresión "Los últimos días de Pompeya" para nombrar el periodo final de la dinastía Martinelli al frente del periodo panameño 2009-2014.
Se expresa adicionado de una medio sonrisa cómplice. ¿Esa sonrisa cómplice no fue mostrada en pleno periodo electoral y fue de engaño a las encuestadoras y a los postulantes? Candidatos y no candidatos aseguran que tenían en sus cifras el triunfo oficialista, y se cree que ni el oficialismo ni Martinelli se prepararon para una derrota.
‘Los últimos días de Pompeya’, esa denominación aplicada al caso panameño, implica los devaneos finales de un régimen que quiso ser más largo, casi hasta la eternidad, supremo en la impunidad y la corrupción, en la arrogancia del poder, en su soberbia, y que aún no sale del asombro de haber caído ante las urnas, sobre todo si se pondera el empleo de multimillonarios recursos públicos y privados.
¿Quién, a propósito, cancela el cuentón de fondos particulares de la campaña presidencial oficialista?
Ni en pintura es similar la derrota de Martinelli, es un decir, al literal sepultamiento de Pompeya por una violenta erupción del Vesubio. Dejen dormido al Barú, por favor. Fue el 24 de agosto del 79 después de Cristo. Aquí nadie falleció el 4 de mayo. Si hay algo de tétrico en esta elección es que ni Martinelli ni sus seguidores, incluso el candidato Arias, contaron con un Plan B, que no es sigla de Balbina.
Como a los vecinos de Pompeya, la erupción de votos tomó por sorpresa a los vecinos del cedé. Y es probable que se lleven aún más sorpresas.
Un novelista, Edward Bulwer Lytton, en 1884, acuñó el nombre "Los últimos días de Pompeya" para narrar la vida en esa ciudad romana en las semanas previas a la erupción. Con historia de amor y todo. Es un texto que muestra la cultura de la Roma del siglo I. Ocultismo, los inicios del cristianismo y un triángulo amoroso: dos varones peleándose una bella dama.
* Filólogo y periodista