• martes 06 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Tratado, Canal, soberanía

En el aniversario de los Tratados Torrijos-Carter, mucho se habla del Canal de Panamá, sus aportes al país y los desafíos de agua, sostenibilidad y competitividad. Sin embargo, el mayor riesgo para el Canal no proviene necesariamente de amenazas externas, sino de la desconexión progresiva de los propios panameños con el significado histórico y estratégico de esta vía interoceánica.

La mayor herencia de los Tratados no fue únicamente un Canal administrado por panameños. Fue la responsabilidad de demostrar al mundo que Panamá podía gestionar con excelencia uno de los activos estratégicos más importantes del planeta. Cuarenta y nueve años después, ese reto está superado. Ahora surge otro: que las nuevas generaciones comprendan por qué fue necesario recuperar el Canal.

Para muchos jóvenes, esta historia resulta lejana y pertenece a una realidad que no vivieron. Cuando los acontecimientos dejan de ser una experiencia vivida y pasan a ser una página en los libros escolares, corren el riesgo de perder significado.

Surge entonces una pregunta: ¿puede perderse la soberanía en la mente de una generación antes que en un territorio? La identidad nacional, el sentido de pertenencia y la responsabilidad ciudadana deben cultivarse mediante educación, liderazgo y compromiso colectivo, en una tarea compartida entre Estado y ciudadanía.

No heredamos únicamente un Canal; heredamos una responsabilidad de alcance mundial. Nuestra tarea no puede limitarse al orgullo por esta obra, sino a formar generaciones capaces de comprender el verdadero valor de la soberanía y preservar uno de los mayores legados de la historia panameña.