• domingo 31 de julio de 2011 - 12:00 AM

Therapeia

Mi afiche escolar favorito es uno que dice: ‘Those who stand for nothing will fall for anything’, esto, básicamente quiere decir que aqu...

Mi afiche escolar favorito es uno que dice: ‘Those who stand for nothing will fall for anything’, esto, básicamente quiere decir que aquellas personas que no adoptan posturas ni defienden ningún ideal tienen más probabilidades de caer por cualquier cosa. Vivir neutralmente, sin tener opiniones ni estándares sobre qué es correcto y qué es intolerable, es peligroso. No estoy diciendo que veamos todo ‘blanco o negro’ porque también hay una gama de grises, pero sí considero que hay ocasiones en las cuales solo hay cabida para un color, pues hay temas en los que no podemos tener opiniones débiles, por el contrario, necesitamos mantener un criterio firme.

Es importante que en la mentalidad abierta del mundo actual podamos mantenernos definidos en nuestra postura. Saber comportarse de manera edificante sabiendo que nuestras acciones profesan lo que nuestra conciencia denomina como correcto. Al final del día, vivir bajo un código moral es nuestro mejor legado.

Los héroes históricos han sido personas con principios. Ellos exclamaron en alta voz sus opiniones y lucharon contra aquello que abominaban. No eran personas indecisas que temían meterse en temas complejos ni controversiales. Por el contrario, estos crearon movimientos en pro de sus ideales y se armaron de valor para lograr la conquista de su meta.

Los que tristemente recordamos como los cobardes de la historia son los que permanecieron al margen. Como humanidad, hemos luchado contra causas injustas y crueles, volviéndonos más conscientes de lo que es correcto. Sin valores ni personas dispuestas a pelear por ellos, el mundo sería un lugar tenebroso. He escuchado decir que la moral no es más que tener prejuicios contra algo. No estoy de acuerdo con eso, la moral es adquirir la conciencia de lo que es correcto y de lo que no es, a través del uso de las consecuencias de los actos como ejemplo.

¿La diferencia entre eso y prejuicio? El prejuicio condena lo desconocido, atacándolo sin tener verdadero conocimiento ni está fundamentado en algún sentimiento noble. Hay una fina línea entre las dos palabras que marcan el balance del mundo. Les corresponde a ustedes, lectores, decidir dónde marcarla, pero en donde fuese que radique la diferencia, actúen de manera que haga que signifique algo. Recuerden lectores: ‘El infierno está lleno de indecisos’.

LA AUTORA ES RECIÉN EGRESADA DE LA ESCUELA CROSSROADS CHRISTIAN ACADEMY