- domingo 29 de mayo de 2011 - 12:00 AM
Therapeia
Cuando el mundo entero piensa que fracasarás, que no podrás seguir, es tu deber demostrarles cuán equivocados están. Dicta la frase que cualquiera puede darse por vencido, que es la cosa más fácil del mundo por hacer. Pero mantenerse en pie cuando todos comprenderían si cayeses, es la verdadera fortaleza. No importa si todos piensan que no estás listo para asumir ese reto, si creen que eres demasiado débil o demasiado inocente; si creen que eres un soñador y un tanto falto de inteligencia para tomar aquella decisión. John Lennon cantó alguna vez, ‘tú puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único’. La realidad es que queramos o no, la vida nos impone retos para los que, no necesariamente, estamos preparados. Muchas veces nos sorprendemos a nosotros mismos con nuestra habilidad para adaptarnos a las circunstancias y salir vencedores de ellas. ¿Cuál es la diferencia entre una situación a la que te fuerza el destino, talvez, a una situación que tú mismo fuerzas? El hecho es que, en la segunda, tienes una vía escapatoria. Pero esa debemos desvanecerla y pensar en que ambas situaciones son como una montaña de la que no podemos caer, sino escalar. Todos dicen que soñar no cuesta nada, pero no es cierto. El soñar nos cobra una gran cantidad de esperanza, de resistencia, de miedo, de persistencia y de ilusión. Por ello, cuando soñamos, no debemos simplemente dejar que otros nos espanten el sueño, al final del día, es nuestra vida y no podemos permitir que otros tomen decisiones primordiales acerca de nuestro futuro. Si te preguntas por qué, no te diré que pienses en cómo te sentirías al saber que pudiste haber cumplido tus sueños, y en cambio, permitiste que otros vivieran tu vida y decidieran el rumbo de ella. Continuar luchando, aún en contra de los consejos de los demás, puede ser algo irracional, pero es más que admirable la persistencia y al final, mucho más gratificante. Tanto si lo lograste o no, saber que pusiste tu alma entera en ello y que llegaste a un punto que nadie hubiese esperado, te brinda importantes lecciones de vida. Thomas Alva Edison, el famoso inventor de la bombilla eléctrica, le respondió a una desagradable periodista que le preguntó cuántas veces había fallado: ‘No he fallado, he encontrado 10,000 maneras que no funcionan’. No fracasaremos nunca, si superamos las expectativas de los demás y aprendemos algo en el camino.