- domingo 27 de febrero de 2011 - 12:00 AM
Therapeia
Tanto las naciones como las personas debemos encontrar la ecuación perfecta entre el altruismo y la ambición para poder prosperar en el mundo competitivo y eficiente de hoy día. La composición de éstas características en un individuo es una decisión personal por lo cual no hay una mezcla exacta entre las dos. ¿Hasta que punto estás dispuesto a ir para sobresalir en el mundo? ¿Que estás preparado para sacrificar? Esas son las preguntas con las que lidiamos constantemente y a ciencia cierta nadie tiene una respuesta específica. Según el diccionario, altruismo es definido como la ‘diligencia en procurar el bien ajeno sin esperar nada a cambio’ y ambición como el ‘deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama.’ Siguiendo la analogía de las naciones, para lograr un país dinámico se necesita la ambición, pero sin los ideales y el altruismo, el país colapsará a causa de los habitantes destruyéndose por culpa del interés particular. Es igual en una persona, sin un deseo saludable de ambición no alcanzará sus logros, pero empañar aquel sueño con sentimientos egoístas y mezquinos no permitirá a la persona el verdadero éxito, pues este involucra la paz interior. La historia que vivimos de a poco define cuanto porcentaje de ambos ingredientes se necesita para llegar al triunfo. Los elementos, circunstancias y personas, todo y todos, impactan nuestra vida convirtiéndose en variables. Esto quiere decir que su encuentro en nuestro camino puede cambiar la forma en la que visualizamos el mundo, alterando así el plan original que trazamos. Por eso es importante reflexionar ante las decisiones transcendentales que tomamos, ya que dejamos una huella en la percepción del mundo de nuestros semejantes. Poner en una balanza todas nuestras interrogantes tales como: ¿que tengo qué sacrificar para alcanzar mis sueños? ¿Cuánto tiempo requiere ese sacrificio? y por supuesto si el mismo vale la pena. ¿Cuál será el fruto o recompensa por ese sacrificio? De esa manera, podemos tener una visión más amplia del costo de nuestro sacrificio. Es importante, que tengamos claro, que todo logro requiere de nuestro esfuerzo, constancia y sacrificio. Y como dijo Riardo J. Alfaro ¨creo en lo transitorio de los hombres y en la eternidad de los principios.¨ Por eso, debemos trazarnos metas que vayan de acuerdo con lo que creemos y nos identifica para luchar con ahínco, sin tener que pasar por encima de nadie o sin que el alcanzarlo involucre la frustración de otros.