- miércoles 27 de septiembre de 2023 - 12:00 AM
Temores
Subiendo solo un escalón en la pirámide de Maslow, desde la base, se encuentran las necesidades de seguridad, referidas a aspectos de la vida de las personas que deben ser protegidos para que podamos seguir desarrollándonos, como la seguridad física, familiar y laboral o la propiedad privada.
Nuestro ordenamiento jurídico protege cada una de estas variables y su defensa debe ser una preocupación de Estado permanente, no importa quién gobierne. Es digno aspirar a tener una vivienda propia y un buen trabajo.
Garantizar que a los ciudadanos se les respete y se promueva la materialización de sus derechos no debe ser una utopía, sino algo exigible por nuestra parte.
Cuando las necesidades no se satisfacen, es posible que se produzcan malestares y frustraciones que resulten en violencia, generando mayor inseguridad en los ambientes.
Si nos sentimos inseguros, somos vulnerables a daños o pérdidas. Esto lo vemos cuando carecemos de vivienda o nuestra situación en ella es inestable, cuando estamos expuestos al daño físico, cuando perdemos el empleo o no podemos conseguir uno, cuando la familia sufre.
Hay unos temores infundados y otros legítimos. Todos los anteriores son legítimos. He observado que, al encontrarse en un ambiente seguro, algunas personas siguen desarrollándose para satisfacer necesidades más elevadas, mientras que otras son presa de temores infundados y se corrompen para mantener aquello que les ha costado conseguir o se valen de estrategias malsanas para mantenerse en ambientes seguros económicamente. Ese es el camino del eg oísmo y la corrupción.
Los temores infundados nos pueden limitar y paralizar a la hora de encontrar mejores oportunidades en la vida. A veces debemos tomar riesgos y abandonar los ambientes seguros.
Distingamos cada caso.
ABOGADA, MEDIADORA, COACH