- sábado 17 de enero de 2026 - 12:00 AM
Las nuevas generaciones tienen derecho a hacer la constitución que consideren mejor para sí
“[...] Ciertamente, no soy un defensor de los cambios frecuentes e inciertos en la ley y las constituciones. [...] Pero también soy consciente de que las leyes y las instituciones deben evolucionar paralelamente al progreso de la mente humana.
A medida que se desarrolla e ilustra, a medida que se hacen nuevos hallazgos, se descubren nuevas verdades y cambian las maneras y las opiniones con el cambio de las circunstancias, las instituciones deben progresar igualmente y mantenerse al paso de los tiempos.
No es más absurdo pedir a un hombre que siga llevando el gabán de su adolescencia que exigir de una sociedad civilizada un sometimiento perpetuo al régimen de sus ancestros bárbaros...
Evitemos tales ejemplos, y no pensemos que una generación no es tan capaz como otra de cuidar de sí misma y de ordenar sus propios asuntos. [...] Cada generación es tan independiente como ésta lo fue de las anteriores. Por tanto, tiene, como aquellas, el derecho de escoger por sí misma el gobierno que mejor promueva su propia felicidad; y, por consiguiente, a acomodar a las circunstancias en que se halla lo recibido de sus predecesores. [...]
Este globo corpóreo y todo cuanto sobre él descansa pertenece a sus actuales habitantes corpóreos durante su generación. Sólo ellos tienen derecho a dirigir sus exclusivas preocupaciones, y a declarar la ley de esa dirección; y esta declaración sólo puede ser hecha por su mayoría.
Esa mayoría tiene, pues, derecho a enviar a representantes a una convención, y a hacer la Constitución que considere mejor para sí. [...] Y la voz del pueblo se expresaría así justa, plena y pacíficamente, siendo analizada y decidida por la razón común de toda la sociedad. (Thomas Jefferson Carta a Samuel Kercheval -Monticello, 12 de julio de 1816).