• viernes 30 de septiembre de 2011 - 12:00 AM

‘Súper payaso’

Salido de un vulgar circo de barrio, aparece en la escena un personaje pintoresco en busca de atraer la atención del público. Sus limita...

Salido de un vulgar circo de barrio, aparece en la escena un personaje pintoresco en busca de atraer la atención del público. Sus limitados trucos y torpes maniobras evidencian la falta de práctica y dedicación a la hora de desempeñarse en una de las profesiones más exigentes, la de payaso. Entretener, desviar la atención, mofar, reír, distraer y divertir no es tarea fácil, mucho menos si la función es a gran escala. Jumbo Man vino a representar una figura de éxito popular de los últimos años, una especie de súper héroe que le quita a los ricos y defiende a los pobres.

Arroz, poroto, aceite y jamonilla son parte del inventario de alimentos que se venden subsidiados y a bajo precio en las populares Jumbo Ferias. Al mejor estilo de Chello, pero disfrazado de súper héroe burlesco y con menos gracia y comicidad, el Gobierno busca a toda costa sacar risas de un pueblo asustado por lo que ve y percibe. No es un ‘Super Amigo’ ni miembro del ‘Cuartel de la Justicia’, no es esbelto ni tiene cara de resolver ningún problema. Este ‘súper payaso’ parece sacado de un segmento humorístico y satírico que personifica la crítica social que en algún momento realizó el programa televisivo La Cascara, pero utilizado en esta ocasión en sentido inverso.

Este arlequín enmascarado y en estado de eterna flatulencia, tal vez pueda despertar algún tipo de ilusión o simpatía en sectores marginales por lo que representa. La necesidad que experimentan algunos sectores del país producto de la incapacidad política de fomentar condiciones para la obtención de una mejor distribución de las riquezas, hacen que la comida sea un factor condicionante para la aceptación de una gestión. Bolsas y cajetas de comida, Jumbo Ferias y demás actividades de corte populista son de mucha ayuda para quién busca afecto y complicidad por parte de ‘La Canalla’.

Que exista hambre, desconocimiento y poca educación es un factor clave para algunos inescrupulosos que diseñan sus estrategias políticas con el objeto de enquistarse en el poder. No es algo nuevo ni es el invento de la rueda, es solo que para muchos ‘el fin justica los medios’. El paternalismo al que nos malacostumbró el gobierno revolucionario todavía tiene secuelas y condiciona el grado de dignidad humana. Duele, y mucho, que en un país con tantas riquezas todavía la bolsa de comida sea un tema. Lo que es peor, que esa comida nos confronte y ponga en juicio la conciencia social de un país. Sin duda, Jumbo Man está lejos de ser un súper héroe y cerca de la representación que simboliza al panameño humilde en la conciencia de la élite política panameña.

EL AUTOR ES PERIODISTA