- domingo 03 de mayo de 2020 - 12:00 AM
El rostro visible del COVID-19
Desde que inició esta pandemia, en los últimos meses de 2019, hemos escuchado a la comunidad científica decirnos que, estamos luchando contra un ‘enemigo invisible.'
Hasta inicio de mayo, hay más de 3.4 millones de personas contagiadas y más de 240 mil han fallecido a nivel global. Además, con la tecnología del siglo XXI nos enteramos que sucede en cada rincón del planeta en ‘tiempo real'; se escucha, a través de las cadenas de noticias a sus reporteros decir, ‘el enemigo invisible que ha dejado visible la realidad que vive cada uno de nuestros países.' ¿Cómo obviar que este virus ataca a todos por igual?, pero que por supuesto, la recuperación es menos favorable para la población de bajos y medios ingresos; los siguientes indicadores lo plasman con claridad: aislamiento social, educación por módulos, el seguro médico, la falta de alimentos y falta de recursos económicos en general.
En América Latina antes del coronavirus, teníamos ya un problema político, económico y social en nuestros países, siendo Brasil, Panamá y Chile los de mayor desigualdad en la región.
En Panamá ya veíamos los siguientes desafíos para los próximos 20 años y recuerdo como decían ‘algunos expertos' que esas eran metas lejanas, ya que la población no lo marcaba entre sus prioridades.
Muchos profesionales se dedicaron a hacer propuestas en la visión 20-50; se plasmó en documentos la necesidad de un nuevo modelo de seguridad social, que garantizara la estabilidad; la transformación del sistema educativo y del sistema de salud; regresar al campo para tener seguridad alimentaria; avanzar en la reestructuración del modelo distributivo del país; la prevención de los desastres naturales; y lucha contra el cambio climático. Nos decían: ‘ustedes están soñando, no van a vivir para ver todo ello'.
Hoy el ‘enemigo invisible', nos obliga a vivir otra realidad, ‘redescubrir' otro mundo, otro país y otras familias. Pasada esta pandemia, a todos nos toca tomar nuestra propia decisión, porque nada será igual.
Confiamos en que el cambio, resultado de la vivencia y la reflexión del confinamiento, sea para dar pasos hacia delante, para que laboremos por una sociedad más incluyente y justa para todos.
EX CANDIDATA PRESIDENCIAL