- miércoles 07 de agosto de 2024 - 9:56 AM
Un joven cierta vez me dijo una frase que me dejó pensando: «Las roscas son malas solo para quienes no están en ellas». Me refiero al término de «rosca» como aquel que define popularmente a un grupo cerrado de personas que gozan de beneficios entre ellos y excluyen a otras personas, que son la mayoría. Debemos diferenciarlos de los círculos cerrados que tienen intereses en común y que muchas veces trabajan para los demás. Y de aquellas personas que comparten un interés específico que no es de interés público.
El comportamiento social de mantener círculos cerrados para fines egoístas y de obtención de beneficios exclusivos es más común de lo que reconocemos. Sobre el particular, tengo las siguientes interrogantes: ¿Esta conducta social se aprende o es inherente a los individuos?, ¿podemos combatir este comportamiento o no podremos, y se quedará con nosotros?, Le hice está pregunta a una psicóloga, a una educadora, y la conclusión a la que llegamos es que estas son conductas aprendidas, que el ambiente en que se desarrolla cada cual y los valores que se trasmiten en el hogar son determinantes; que las causas que la generan son el egoísmo y la inseguridad, y que su ejecución genera corrupción.
Esta conducta nefasta puede ser superada solamente si las personas desarrollan sus capacidades y adquieren el nivel de genuina consciencia social en el que acepten que el mundo no gira solamente a su diestra individual, logrando que respeten las reglas justas y que se reprochen desde su fuero interno cualquier acción que la genere.Ese joven fue muy honesto. Y reflejó la forma de pensar de una sociedad a la que aún le falta crecer.