• lunes 19 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Reponiéndonos

Una semana después del fuerte terremoto que sacudió nuestro país y afectó con especial intensidad a las poblaciones del interior de la República, las réplicas y los temblores continúan. En algunos casos, pareciera que hasta nos estamos acostumbrando a sentirnos mecidos por la naturaleza.

Volver a la normalidad no es fácil, especialmente para quienes sufrieron con mayor fuerza los embates de la tierra. Esta semana se confirmó la primera víctima fatal del sismo: una señora que resultó herida por la caída de un muro y permaneció hospitalizada desde el 9 de octubre. Numerosos expertos han analizado, en medios serios —no en las redes sociales, donde los imbéciles encuentran cobijo—, las normas de construcción que rigen en el país y que han contribuido a evitar daños mayores, particularmente en los altos edificios de la capital. También han recordado la historia de otros sismos que han afectado a Panamá.

Cabe destacar que el Canal de Panamá no sufrió daños, lo que habla muy bien de la solidez de sus estructuras. Incluso ha aumentado el tránsito de barcos por sus esclusas, gracias a las fuertes lluvias que han aliviado la sequía provocada por el fenómeno de El Niño, tras meses de intenso calor y escasas precipitaciones.

En medio de esta batahola de noticias, informes oficiales, protagonismo de algunos funcionarios que aprovechan la desgracia para proyectarse como futuros candidatos y toda clase de bulos, los amantes de la lectura recibimos, el pasado 15 de octubre, una noticia que merece celebrarse: la escritora chilena Isabel Allende ganó el Premio Planeta, uno de los galardones mejor dotados de las letras en español, en su 75.ª edición. Sorprende que, a sus 84 años, la consagrada autora, una de las escritoras en español más leídas del mundo, haya presentado una obra a un premio que este año recibió alrededor de 1.400 manuscritos. La noticia ha generado polémica, pues la envidia y la maledicencia parecen no tener límites, aunque muchos nos alegramos sinceramente por este merecido reconocimiento.

Otro chileno galardonado con el Premio Planeta, en 2003, fue Antonio Skármeta, quien falleció el 15 de octubre de 2024, hace exactamente dos años. Su partida nos dejó un gran vacío, pero también el legado de sus historias. La literatura nos ayuda a sobrellevar las tragedias: las obras de los escritores no mueren con ellos; por el contrario, se convierten en compañeras de nuestro viaje por la vida.