- martes 03 de marzo de 2015 - 12:00 AM
Las repercusiones políticas del caso Moncada
La validez del acuerdo alcanzado en caso Moncada, pende ahora de su aceptación por parte del Tribunal de la Causa. En el plano de lo procesal, el caso, dentro de poco, se elevará a ‘cosa juzgada’. Siguiendo el trámite, el problema es la ejecución del acuerdo: pasará a la Administración (Sistema Penitenciario). El punto sobre el dinero y bienes de ese acuerdo, de seguro, que levantará olas de descontento ciudadano, pues el precedente crea la sensación de que ‘el crimen, sí paga’. Si esa reacción estuviera motivada por intereses políticos electorales, diríamos entonces que el temido ‘tsunami’ quedó reducido a un leve ‘bajareque’.
El juzgamiento y condena de un magistrado, en cualquier latitud, es un evento con la capacidad de desestabilizar un gobierno. Sin falsa alarma, esa condena influenciará sobre el resto de los magistrados y afectará la calidad del servicio de la administración de justicia. Pero, eso no es todo: tememos que merme aún más, la capacidad de la justicia para resolver los casos de alto perfil que se vienen destapando, pues, a fin de cuentas, una justicia fuerte, nos brindará la confianza y la esperanza necesaria para enderezar el rumbo de la nación.
Es fácil de pronóstico afirmar que la ‘pandilla pseudopartidista’ del CD, recibirá su pase de factura en el 2019. Las obras públicas de las que ayer alardeaban, hoy, son monumentos que hablarán en alta voz de la desgracia que significó para el país el ‘gobierno de los locos’. ¡La sociedad no perdonará nunca tamaña traición!
La recuperación de la institucionalidad democrática, de la credibilidad ciudadana o el saneamiento del erario público, no se lograrán únicamente con la prisión. Si el Estado se da por satisfecho con la pena prevista a consecuencia del delito, la ciudadanía, obviamente, no se siente con ella reivindicada.
El dilema es: o tomamos la política en serio o, en poco tiempo, aparecerá otro ‘falso profeta’ y nos repetirá la misma dosis. Es menester producir una ‘nueva visión política con nuevos políticos’, ya que, en cinco años, Moncada estará libre y el affaire comentado será una ‘anécdota de viejos’, compartida en una partida de dominó o sorbiendo un aromático café.
* Abogado y docente