• miércoles 07 de octubre de 2026 - 12:00 AM

Quieren hacer fiesta con las ganancias del Canal

Tú conoces sus nombres, sus rostros y el cinismo con el que caminan por los pasillos de la Asamblea Nacional. Son los “jinetes del apocalipsis”, esa cúpula política incrustada en las comisiones y directivas legislativas que usa la curul como patente de corso. Son los caudillos de siempre, acostumbrados a repartirse la patria, como si fuera un botín familiar y a administrar las arcas del Estado con la arrogancia de quien se sabe inmune. Porque el sistema atiza la impunidad.

​Estos jinetes están atrincherándose y atrincherando a sus compinches. Cuando la ciudadanía los repudia en las calles, ellos se blindan en las leyes. Cuando el pueblo exige transparencia, ellos conspiran a puerta cerrada. Tú los has visto controlar las partidas, inflar las planillas, repartir auxilios económicos entre sus allegados y chantajearnos cada vez que se discute el presupuesto nacional.

​Ahora están empeñados en el remate final: secuestrar el Código Electoral a través del nefasto Proyecto de Ley 699. Han decidido dinamitar las reglas del juego. Ellos borran con el codo lo negociado (y consensuado) por la sociedad civil en la Comisión Nacional de Reformas Electorales. Elevan las donaciones privadas a medio millón de dólares para que la billetera aplaste a las ideas, asfixian a los competidores independientes y se aferran con uñas y dientes al negocio de las candidaturas dobles para asegurarse un refugio, si la gente los rechaza en las urnas.

​Su ambición no tiene techo. Quieren controlar las elecciones para meterle la mano a las ganancias del Canal y a la riqueza de nuestra posición geográfica. Su meta: que los ingresos de la ruta interoceánica sigan financiando el clientelismo, las planillas prebendarias y los contratos amañados, en lugar de convertirse en agua potable, hospitales equipados, escuelas dignas para tus hijos y sacar a las familias de la pobreza.

​No son líderes; son mercenarios de la política. Saben que un pueblo informado y organizado es su peor pesadilla. Apuestan, por esa razón, al cansancio, a la apatía, al olvido y la ignorancia. Panamá no les pertenece. Señálalos, desenmascara su juegavivo y exige cuentas. Defiende el derecho a elegir en libertad antes de que terminen de empeñar el futuro de la nación. Detén el saqueo de los jinetes del apocalipsis.