• jueves 08 de enero de 2026 - 12:00 AM

Qué le daremos al estudiante: ¿IA de los deseos, o el poder de pensar y resolver?

El pensamiento crítico y las destrezas estudiantiles de escritura y lectura son las que están haciendo falta

Ahora que el Ejecutivo plantea la urgencia de actualizar la ley educativa en Panamá resulta imperativo insistir en el debate imparcial del uso de la inteligencia artificial generativa y sus consecuencias cuando no somos responsables.

Si de ahora en adelante la enseñanza-aprendizaje se limita a que el estudiante chatee deseos —similar a la lámpara del genio o el pozo encantado—, es decir, a pedir y que la máquina piense por este(a) las ideas y le genere las soluciones prefabricadas al instante, la ignorancia ganará terreno masiva-mente; el pensamiento crítico humano —columna cerebral para la autosuficiencia profesional y personal, incluida la capacidad de tomar mejores decisiones con apego a la verdad y a la justicia social—, pasará a un plano inferior, con graves consecuencias para la sociedad y la democracia.

De hecho, el pensamiento crítico y las destrezas estudiantiles de escritura y lectura son las que están haciendo falta de acuerdo con los resultados de investigaciones académicas, por lo que estas deberían ser el plato fuerte en la modernización educativa, por encima de cualquier herramienta emergente, para el bien de la sociedad panameña.

Tampoco está demás decir que, desde hace años, las deficiencias en cuanto a la capacidad de lectoescritura y análisis para resolver problemas se trasladan con los estudiantes a las aulas universitarias —de ello dan cuenta los fracasos en las pruebas de admisión de la U. de Panamá—.

Y durante toda la vida se ha sabido que “copiarse” en las aulas atenta contra el conocimiento propio y conduce al fracaso, lo mismo que alguien haga por el discente las tareas o trabajos asignados; y ni decir del “copiar” un texto de Internet y “pegarlo” sin mayor esfuerzo, amén del plagio.

Súmele a esto, el ya conocido efecto “adormecedor”, por no decir adictivo, de las redes sociales en la vida ordinaria de muchos chicos y adultos, quienes tampoco parecen estar empeñados en, por ejemplo, la constante lectura formadora. Esto a su vez es ejemplo de que las nuevas tecnologías están teniendo consecuencias poco edificantes, tal como ha reaccionado Australia, primer país en “romper las redes” por sus menores.

La IA sin controles supone los mismos peligros al conocimiento individual-colectivo y la variabilidad tecnológica hasta ha creado bolígrafos con escáner, los cuales, tras simple lectura artificial, generan rápido la respuesta sin que el usuario tenga que pensar. ¿Acaso contribuirá positivamente en los estudiantes la implementación sin controles de esta herramienta emergente?

Por consiguiente, en esta era de la información artificial, tras la irrupción de la IA en todos los ámbitos, es obligado organizar un debate de cuándo, para qué y hasta qué punto utilizarla o no, responsable y éticamente, como herramienta de apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, mas no como sustituta y en detrimento del crecimiento cognitivo y/o constructivista de cada ser humano.

En cuanto al uso de la IA generativa en cualquier ámbito, ojalá responsable por parte de todos, se debe tener claro que no es lo mismo que una persona con criterio personal y/o profesional la utilice, a que la use alguien que todavía está adquiriendo conocimientos y desarrollando habilidades como la escritura y lectura, esenciales para su progreso cognitivo.

Por algo siempre se ha dicho que estudiante es quien “estudia antes”. ¿Lo hará entonces el chico o chica con la IA a su disposición?

Mgtr. en Periodismo Digital y docente universitario