• martes 17 de septiembre de 2013 - 12:00 AM

¿Qué es Panamá?

En estilizada letra y con pegajoso ritmo, Miró y Blades definieron para la inmortalidad lo que es la Patria. Ojalá que cuando nuestros j...

En estilizada letra y con pegajoso ritmo, Miró y Blades definieron para la inmortalidad lo que es la Patria. Ojalá que cuando nuestros jóvenes estudiantes pregunten por el origen del nombre Panamá, hayamos superado el mito del frondoso árbol, del villorrio indígena, o la abundancia de peces. De seguro que ahora la visión que tengamos de la Panamá independiente y soberana, perderá aquel simbólico talante, encontrando su quintaesencia en su potencial geográfico transoceánico. A muchos preocupa que Panamá deje de ser ese sueño de prosperidad para el beneficio de los panameños, ese que los extraños calladamente intentan arrebatarnos, con la complacencia de nuestros gobernantes.

El sueño de Panamá debe inspirarnos a hacer grandes cosas. Debe ser la estrofa principal del himno a la libertad cantado a todo pulmón por el campesino cuando ‘tumba el monte’ o cuando el cholo camina por la espesura, pidiendo que la lluvia riegue los sembrados, o nos dé fuerza para seguir la jornada. Panamá no es solo dinero y riqueza, es la fuerza que sale del alma en los momentos de mayor exigencia personal o colectiva. Es esa última reserva de aire que le quedaba a Chen cuando goleó en Honduras; o la brazada final de Barría al superar sus retos, o la izquierda anestésica y demoledora con la que Durán doblegaba a sus oponentes.

Quisiera que sintiéramos a Panamá como esa fuente inagotable de energía creadora, pensando que en su seno concentra las lágrimas y sangre de generaciones enteras que se aferraron a ella buscando fuerzas para superar todos sus sufrimientos y adversidades. Desde siempre, el forastero ha soñado con adueñarse de sus riquezas, pero ha encontrado en sus hijos una feroz resistencia. Otro capítulo de nuestra historia se comenzó a escribir a partir del momento en que el Canal se hizo panameño. Esas riquezas las ambiciona el forastero, a cambio de unas pocas monedas o espejitos de vidrio. Para nuestra desgracia, en el presente el país está dividido por banderías electorales, que propicia el éxito de esas ambiciones depredadoras aupadas desde afuera.

Panamá es la fuerza que nos debe inspirar a defender con responsabilidad lo nuestro. Nuestro destino está ligado al del errante que quiere ser acogido, pero está cerrado para aquel que nos quiere pisotear y saquear. El desarrollo económico que hoy experimentamos, tiene en la actividad canalera su eje central. Te aseguro que si mañana el hambre se asentara en el país, la mayoría de los eternos beneficiados huirían con las alforjas llenas. Pero se equivocan si piensan que los panameños nos quedaremos resistiendo hasta que pase la tormenta, les esperaremos para que disfruten, como amos, de la bonanza nacional que construiremos.

* ABOGADO