- viernes 02 de octubre de 2020 - 12:00 AM
Proyecto nacional
La pandemia ha dejado descubierta las falencias de nuestra vida ciudadana. Panamá iba porque iba, sin tener un proyecto nacional, sin tener planificación.
Como cosas que iban cayendo del cielo, con alguna aspiración de sectores más ilustrados, Panamá nació a la vida independiente con poca confrontación. La pequeña población que apenas pasaba de 300 mil habitantes, con sus clases dominantes se acomodaron a la economía de cuartel y de una Panamá aliada estratégica de la potencia insurgente, los Estados Unidos. Pocas convulsiones sociopolíticas se dieron, tales como el Movimiento Inquilinario en 1925, la Revolución coartada de Acción Comunal en 1931, el primer derrocamiento de Arnulfo Arias, la Constituyente de 1945, el rechazo al Tratado Filós Hines en 1947, el segundo derrocamiento de Arias en 1951, el magnicidio de Remón en 1955 y la disrupción que causó el 9 de enero de 1964.
Con el 9 de enero se abrazó el único proyecto nacional que hemos tenido que fue el de completar nuestra independencia exigiendo la retirada de los Estados Unidos por su actitud colonialista lo que se logró parcialmente porque todavía tenemos la Espada de Damocles del Tratado de Neutralidad que, el mismo dictador reconoció, quedábamos bajo el “paraguas del Pentágono”.
Hoy no tenemos proyecto nacional. Somos un Estado fallido porque ninguna institución funciona y porque ninguna es garantía para los ciudadanos y los extranjeros que viven acá.
Deberíamos abrazar como proyecto “alcanzar por fin la victoria” en un estado funcional. Eso depende del sistema político que pocas veces se ha acercado a ser algo aceptable.
Hay que fundar una nueva República (o al fin una República, porque es cuestionable que en los 117 años de independencia, hayamos tenido una), que sea realmente democrática y que busque el bien común para todos, y que en tiempo perentorio saque de la pobreza y pobreza extrema al 25% de la población en un Estado ordenado.
Este proyecto nacional tiene que forjarse entre los más íntegros, aptos e ilustrados y que estos ciudadanos se despojen de egos que hasta ahora han impedido que haya un movimiento que lleve este proyecto nacional, dejando espacio a gente de la peor ralea que ha secuestrado los partidos políticos.
Creo haber pincelado los esbozos del proyecto nacional que requerimos. Llegó la hora…
Odontólogo