Llegó el carnaval y mientras se lanzan puyas entre tonadas, en todo el país se van al anestésico natural del panameño para olvidar los problemas, los carnavales!. Lejos queda pensar en las maldades de la Dictadura Civilista actual, la gente se preocupará después de que vamos con paso firme al precipicio económico.
Ahora no importa los altos niveles de violencia e inseguridad, donde se gradúan policías pero no se ven en las calles. Y hasta a ellos la dictadura los maltrata con sus ascensos. Si hay plata para tonteras pero no para más médicos internos ni veterinarios. Ahora al panameño sólo le preocupa que no lo boleteen yendo al interior.
Por un momento se olvidan de las escuelas destruidas aún, de falta de educadores y otros injustamente destituidos, de capacitaciones con fondos perdidos y un gabinete social ocupado bailando que se olvidó de niños del Senniaf otra vez.
En este pan y circo del Nerón de turno, no importa como están calles ni como está el agua en Azuero, se va el pueblo a desconectar del vil engaño del Chen Chen qué no vé llegar. La canasta de alimentos volando y los útiles escolares carisimos. Algún abuelo le tocará no comprar sus medicinas, para a su nieto ayudar, pues en seguro medicinas nunca hay. Se lucha por liberar presos políticos y Jaime en casa esta vez estará. La justicia tarda pero llegará. Pronto toca despertar ante la maldad de la minería y la ley de carrera administrativa que a todos quiere botar. Y ni los de sindicatos amarillos se van escapar.
Dr Fernando Castañeda
Médico y docente