En un mundo en el que el centro dejó de ser una posición conveniente para convertirse en el refugio de los indiferentes, los extremos terminaron siendo sitios apetecibles en medio de toda la discusión social, política y económica de la humanidad. Las redes sociales democratizaron los espacios de opinión pública, hasta entonces manipulados por el monopolio de los intereses del statu quo.
Mientras los tonos grises pierden atractivo, el blanco y el negro toman relevancia a la hora de dirimir los matices que componen la diversidad, arrinconando la discusión pública a una polarización extrema, como si los seres humanos fueran una especie básica y uniforme en su complexión racional.
En Panamá, los partidos políticos tradicionales fueron creados durante el siglo pasado, perdiendo la perspectiva de que las transformaciones producto del cambio generacional los reemplazaría y los convertiría en entes obsoletos. Las nuevas corrientes de pensamiento crítico no tuvieron espacios de discusión real dentro de organizaciones monolíticas y verticales, estructuradas sobre la base de la negociación conveniente.
La radicalización de posiciones extremas dentro del debate público, cada vez genera una sociedad más conflictiva, dado que el centro dejó de ser un sitio conciliador en busca del sentido común y la paz social, para convertirse en el refugio de quienes intentan sostener la permanencia del statu quo para favorecer posiciones de sectores enquistados en el poder.
Resulta interesante lo que ocurre en nuestros países fronterizos, donde la polarización se toma el discurso político, social y económico. Costa Rica estrena una presidenta que pareciera salida de la agrupación panameña Vamos, por lo menos, en lo que a tono y discurso se refiere, habrá que ver cómo resulta en la práctica, sobre todo del dicho al hecho.
Por su parte, Colombia se debate entre la izquierda recalcitrante de Iván Cepeda y la derecha revulsiva de Abelardo de la Espriella, dejando relegado al centrismo de Paloma Valencia.El próximo presidente de Panamá podría ser un radical dentro del espectro o un simple manzanillo de alguien.