- domingo 01 de febrero de 2026 - 12:00 AM
El 27 de enero de 2026 asumí la responsabilidad de servir como Secretaria General del Partido Revolucionario Democrático y expresé el sentir de compañeros líderes de nuestro colectivo, que hoy es necesario repetir con serenidad y verdad, nos equivocamos, perdimos el rumbo.
Nos alejamos de nuestra doctrina y nos distanciamos de la gente que siempre confió en nosotros. Nos equivocamos como dirigencia, como estructuras y como partido. Por acción y por omisión, reconocerlo no es un acto de debilidad; es una obligación frente al país.
Decirlo no es para quedarnos anclados en el error, sino para recuperar la autoridad moral que solo se construye cuando se asumen responsabilidades. No venimos a repartir responsabilidades, venimos a asumirlas; a mirarnos de frente con humildad y a decir a Panamá lo que muchos esperan escuchar: pedimos perdón por las decisiones equivocadas y por no haber estado a la altura de la confianza que el pueblo depositó en nosotros; hacerlo es el primer acto de dignidad para poder levantarnos, como partido y como sociedad, y volver a caminar juntos.
El PRD nació de una doctrina comprometida con los más humildes, con la defensa de la soberanía nacional y con la convicción de que el poder no es un fin en sí mismo, es una herramienta al servicio de la justicia social, de la dignidad del trabajo y del derecho de cada panameño a vivir con respeto y oportunidades.
Esa es la raíz torrijista que nos dio sentido y rumbo; nos alejamos cuando dejamos de escuchar con humildad, cuando confundimos gobierno con partido y estructura con pueblo; cuando la comodidad debilitó la coherencia entre lo que decíamos y lo que hacíamos.
Reconocer ese alejamiento no es renunciar a nuestra historia, es honrarla; porque solo quien sabe de dónde viene, tiene la claridad y el coraje para decidir hacia dónde va. Esta reflexión no ocurre en el vacío, ocurre en un momento complejo para el país, que exige una política más responsable, más humana y cercana a la gente.
Volver a servir es el desafío; y empezar diciendo la verdad es el primer paso.