- martes 27 de diciembre de 2011 - 12:00 AM
Panamá siempre resurge
Panamá es una tierra bendita, que por su posición geográfica no es afectada por huracanes, terremotos o maremotos catastróficos. Si bien hemos recibido ‘colas de huracán’ y temblores que se han dado en las zonas fronterizas, estos no llegan a los grados catastróficos de otros lares. Tampoco hemos padecido de guerrillas ni terrorismo urbano, salvo en esporádicos momentos de nuestra historia republicana. Los periodos sin democracia han sido menos duraderos que los tiempos de libertad; las crisis económicas tienden a ser cortas y siempre han sido sucedidas por épocas de bonanza. Nuestras dos independencias se han dado sin mayor violencia y nuestros dirigentes se han puesto de acuerdo, por encima de sus diferencias, en los temas de Estado, como hicieron liberales y conservadores para crear la República a unos meses de la última guerra civil que padecimos, como se hizo para elaborar la Constitución de 1946 y como hicieron todas las fuerzas políticas con respectos al Canal y a la desmilitarización a pocos años de distancia del fin de la dictadura y de la invasión. En general, aun después de periodos de alta crispación social o política, los panameños sabemos sentarnos y llegar a acuerdos de Estado sin violencia, esto es: ‘a la panameña’.
En esta época no será diferente. A pesar del mal gobierno que padecemos; de toda la irresponsabilidad, venalidad y corrupción que se denuncia; a pesar de los intentos de perpetuación en el poder de quienes lo detentan; a pesar de todo eso, los panameños tomaremos nuestro destino en nuestras manos cuando sea el momento de rendir cuentas y rescataremos a la República del mal camino por el que se le conduce. Lo haremos respetando la institucionalidad -por más maltrecha que nos la dejen- y lo haremos sin violencia -por más indignación que sintamos- lo haremos ‘a la panameña’.
Como dijo una vez el economista Marco Fernández: ‘Panamá es un país condenado a ser exitoso’. Panamá resurgirá y lo hará con ímpetu; esta época oscura servirá de contraste -como sirvió la dictadura de Noriega- para señalar lo que nunca más deberá suceder; las bases económicas que se han implantado en los últimos 22 años se profundizarán para hacer extensivo el desarrollo a los menos favorecidos; construiremos nuevas instituciones democráticas más representativas y de funcionamiento más participativo; seremos una nación respetada y respetable en el concierto de las naciones y nuestro pueblo será el de mayor grado de felicidad en el continente.
Ese es nuestro destino: ‘el éxito’, y esa será la manera: ‘a la panameña’. ¡Feliz y próspero 2012!
EL AUTOR ES PRESIDENTE DEL PARTIDO POPULAR