• domingo 07 de agosto de 2016 - 12:00 AM

Panamá y la Jornada Mundial de la Juventud

Esta es la oportunidad que necesitamos para tener un proyecto país dirigido a la juventud 

El Papa Francisco anunció que nuestro país será sede de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2019; esto ha sido motivo de alegría y se ha visto como un signo de mucha bendición para Panamá.

Algunas voces han manifestado que no están de acuerdo, porque existen otras prioridades o porque no tenemos la ‘capacidad' para acoger a tantos jóvenes.

Lo cierto es que hemos sido privilegiados con esta designación y ya es un hecho; ahora debemos asumir este reto de la mejor manera para beneficio la juventud panameña y de la región centroamericana y el mundo, ya que este evento tendrá esta proyección.

Claro que tenemos la capacidad de realizar este evento, porque lo hemos demostrado históricamente. Recordemos la recuperación del Canal de Panamá, ante circunstancias desiguales; la organización de eventos como Los Juegos Bolivarianos; y la VII Cumbre de las Américas, solo por citar tres ejemplos.

Nuestra economía es pujante, aunque existe la inequidad social, a través de la mala distribución de las riquezas. Esta es la oportunidad que necesitamos para tener un proyecto país dirigido a la juventud, que requiere de oportunidades reales y permanentes.

En la JMJ los protagonistas son los jóvenes que se les prepare para que aprendan lenguas, sean capacitados para promover turísticamente al país, sean adiestrados para hacer artesanías y puedan ser ellos quienes aprendan y usen la tecnología de punta.

Por otro lado, la inversión en infraestructuras, la optimización del transporte, los requerimientos de alimentación y todo aquello que permita garantizar el éxito de esta Jornada Juvenil, generará beneficios económicos, que podrían ser dirigidos a la población menos favorecida, porque la mayor parte los peregrinos se hospedarán en parroquias, casas y campamentos.

Es la oportunidad como país de tener un proyecto dirigido a nuestros jóvenes; donde podrán compartir la fe, su identidad, preocupaciones, sueños y sus esperanzas, sin importar el color, la etnia, el idioma o el lugar de donde provienen.

Preparémonos para recibir a los jóvenes del mundo.

*Excandidata presidencial por el PRD