- viernes 27 de enero de 2012 - 12:00 AM
El ocaso del mireyismo
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Agrega El Siglo en Google ↗️Si la política debe ser sublime, porque es la búsqueda del bien común, ¿por qué tenemos que ocuparnos de pequeñeces como la conducta de un personaje? Porque estos personajes son los vivos ejemplos de lo que no debe ser un político. Lamentable, pero cierto.
Decía que es lamentable que Mireya Moscoso termine su paso por el escenario político como lo está haciendo. Por haber sido la primera presidenta de Panamá, bueno sería que dejara un legado de respeto y recuerdos de moralidad. Obras quedaron, entre ellas los hospitales Santo Tomás y José Domingo de Obaldía, y el puente Centenario. Eventos trascendentales hubo, como el traspaso del Canal, la salida del último soldado gringo, el Centenario de la República, los que debieron ser elementos representativos de ese gobierno.
Pero el poder no solo corrompe, sino que desenmascara, y durante ese gobierno hubo situaciones que empañaron obras y eventos. ¿Cuántos panameños recuerdan esas obras y eventos? Pero sí recuerdan lo negativo que marcó toda la gestión.
El mireyismo salió de escena algo ‘malferido’, como diría El Quijote, pero ya iba quedando en la bruma, espesada por un gobierno que, a medio periodo, ya califica como el más corrupto posinvasión. La voluntad íntima que mueve a los seres humanos ha hecho que esta señora regrese a escribir su epílogo, solo que de la peor forma.
Con la excusa de trasladar los restos de Arnulfo Arias, trató de montar un trampolín para el mandamás de turno, figura abiertamente antipanameñista. Fracaso fue lo que cosechó luego de que se presentara en una entrevista internacional en la que eludió las preguntas medulares, pero dejó sentado que apoya a ‘su amigo’, el presidente, a pesar de que su partido es oposición a ese personaje. No contenta con las contradicciones esgrimidas también resbala por la pendiente de la insensatez al decir que volvería a indultar a los anticastristas que, cuando lo hizo, no había fallo de inconstitucionalidad de esa acción ni estaba ratificada en segunda instancia la condena contra estos delincuentes. Para hurgar más, se reúne con estos convictos en Miami.
Cuando el ridículo no es bastante, hace reunión con tránsfugas panameñistas, en la que proyectan que se acaricia inscribir un nuevo partido. Esto es para intentar destruir lo que la actual dirigencia no ha logrado, pero haciéndole un favor a las pretensiones reeleccionistas de CD o de repetir en el 2014.
Réquiem in pace mireyismo. Sigue en turno el varelismo…
EL AUTOR FUE PRECANDIDATO PRESIDENCIAL