- miércoles 05 de agosto de 2026 - 12:00 AM
¿Nicaragua no va a ver o no va a haber elecciones?
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Agrega El Siglo en Google ↗️Cuando el 19 de julio de este año, el presidente de Nicaragua se refirió al proceso electoral del país como una tarea de instrumentalización política de la Revolución, estaba hablando de producir cambios tanto en el concepto, la estructuración, la naturaleza y la metodología de los venideros procesos generales en el país. La frase que se replicó a nivel internacional con grandes titulares era que Ortega eliminó las elecciones y que no habrá más elecciones en el país. Como era lógico, esto fue gasolina para el monte seco y, de inmediato, Nicaragua ocupó la agenda mediática, al extremo de que Rubio y Trump dejaron lo que estaban haciendo y lanzaron sus dardos por medio de redes y plataformas.
En los días siguientes, y por la andanada de críticas recibidas de sectores y gobiernos de diferentes matices, los cogobernantes nicaragüenses tuvieron que hacer público un comunicado en el que se plantea que la información fue mal manejada e interpretada, ya que en el audio se habló de que Ortega, al analizar las elecciones tradicionales en las que el Gobierno de Estados Unidos intervenía y financiaba, incluyendo la última, dijo que ellos (la oposición) no las iban a ver más. Aclararon que no dijo que “no iba a haber más elecciones”, sino que lo que dijo fue que “ellos no iban a ver más esas elecciones”. Todo quedó al descubierto cuando se revisó el comunicado oficial del Gobierno alusivo a la fecha, donde se transcribe el discurso de Ortega, y allí se torció la puerca el rabo, ya que la palabra dentro de la construcción gramatical es el verbo haber, y sobre eso no hay discusión.
Lo cierto es que sí van a celebrarse elecciones, pero a la nicaragüense y con la naturaleza que le dará la reforma a la Constitución, que actualmente está en proceso de discusión en el Congreso. Conociendo la naturaleza política de esta mezcla de esoterismo e ideología de izquierda deformada de la que hace gala ese gobierno, nos imaginamos el tipo de ley electoral que será aprobada. No hay ninguna duda de que estamos en presencia del inicio del principio del fin de este gobierno que, de sandinista, democrático y revolucionario, no tiene nada. El tema para Latinoamérica es quién viene después.