• viernes 25 de febrero de 2011 - 12:00 AM

Navarro’s boys

Corría el año 2007 y el gobierno de Martín Torrijos navegaba viento en popa, nada parecía perturbar a la flamante administración, que po...

Corría el año 2007 y el gobierno de Martín Torrijos navegaba viento en popa, nada parecía perturbar a la flamante administración, que por momentos se permitía soñar con la ruptura de la teoría del voto péndulo. Muy pocos a lo interno del PRD se prestaban al análisis sensato ¿Y por qué no? decían sus miembros, la gestión comandada por el hijo de Omar Torrijos galopaba con cifras firmes según la mayoría de las encuestas de opinión. El PRD se acercaba a los 700 mil adherentes.

Meses más tarde comenzaría a enredarse el asunto. Entre reuniones y matraqueo surgían los nombres que pretendían relevar a la gestión de Martín Torrijos, sin embargo en el camino se toparían dos primos. Una amistad, casi con ribetes de hermandad por la gran cercanía entre sus padres, hacía suponer que el entonces presidente de la República y secretario general del PRD, tendría el deseo de impulsar a Samuel Lewis Navarro como su sucesor en la silla presidencial. Por el otro lado, surgía un acuerdo de palabra en una finca ubicada en la provincia de Coclé, el cual posteriormente se denominaría el ‘Pacto de Sonadora’, en honor al lugar donde se acordó un compromiso entre Juan Carlos Navarro y Balbina Herrera, que luego esta última rompería.

Las cartas estarían echadas y los ‘primos’ partirían por delante en lo que sería la toma del PRD. Para entonces, se darían innumerables reuniones para garantizar que el proceso ni los intereses se vieran afectados por el peso de sus figuras. Una de ellas, tal vez la menos comentada, pero la más rumorada, sería la que reuniría al clan de los Lewis, Galindo y Navarro en una de las mansiones de Bella Vista. Cuentan las versiones de algunos presentes, que allí se tomó la decisión de ‘planchar’ las aspiraciones de ‘El Perro’, como se le conoce a Samuel Lewis Navarro, en favor de su primo Juan Carlos Navarro. Lo demás es historia y entre intrigas, traiciones y campaña sucia, se daría un proceso desastroso que trastocaría la solidez que presentaba el PRD al principio de esta trama.

‘La Chona’, nombre con el que se conoció en su momento a una de las facciones liberales dominantes en el accionar político nacional y que deriva de las iniciales de los apellidos Chiari, Orillac, Navarro y Arango, muestra a los Navarro como una de las familias más influyentes, política y económicamente hablando a través de la historia republicana de Panamá. Las chequeras gruesas y una fuerte tradición de poder político y acceso a influyentes cargos públicos, hacen de los ‘primos’, los iconos más representativos del principal partido político de oposición, de cara a las elecciones del 2014.

EL AUTOR ES PERIODISTA