El Gobierno usa la ley 89, para poder traer médicos extranjeros, con la excusa de mora de citas y cirugías, que no son necesariamente sólo por falta de personal. Se olvidan de los otros aspectos de insumos (hilos, pinzas, etc), salones de operaciones operativos y camas para el postoperatorio. Acceso a estudios de tomografía, resonancias, endoscopías para un año o más en caso de ecocardiografías y cateterismos. ¡Hasta lo más simple, reactivos de laboratorios!
Se olvidan también, de los médicos jóvenes panameños que no han solucionado ni un puntaje de examen y plazas, decisiones tardías y lentas, supervisiones de centros de formación inexistentes y MINSA sólo pensando en la unificación fracasada.
¿Se tendrán ya los exámenes teórico-prácticos? ¡Para que no entren asesinos disfrazados de médicos! ¿Habrán cumplido con el artículo 17 y 18 de la misma ley? ¿Dotando a las instalaciones del equipamiento, recursos e insumos a los nacionales? ¿Habrán mejorado las condiciones de trabajo y vivienda en esas áreas apartadas como también lo dice esa ley que están usando? ¿Dónde está el plan del comité técnico que desde el 2013 debía entregar sobre formación del recurso humano? ¿Dónde están las becas para formar especialistas que se queden en esas áreas apartadas y el plan de mejoras de incentivos que están en los artículos 19 y 20 de esta ley? ¿porqué nunca se fortaleció el primer nivel de atención para aumentar capacidad de resolución y disminuir derivaciones? Y después de todo, esos especialistas extranjeros ¿vendrán con medicinas en sus maletas también?, ¡pues lo que mandamos los panameños en las farmacias no hay!