Manos que sostienen esperanza

  • domingo 25 de octubre de 2026 - 12:00 AM

¿Cómo se vuelve a dormir tranquilo después de sentir que la casa ya no es un lugar seguro? Han pasado dos semanas desde el terremoto y, para muchas familias el miedo sigue allí; recuperar la tranquilidad requiere más que levantar paredes.Quienes podemos continuar con nuestra rutina, debemos recordar a quienes todavía viven con incertidumbre.

Hay niños que necesitan sentirse protegidos, adultos mayores que requieren atención y personas que sostienen a sus familias, mientras cargan sus propias preocupaciones. Escucharlas, acompañarlas y atender su salud también es ayudar a reconstruir.

Por eso merece reconocimiento la jornada de atención integral impulsada por las lideresas de El Espinal, La Enea y La Pasera, junto con la Red de Solidaridad. Ellas conocen a sus comunidades; saben cuáles y dónde están las necesidades. Permanecen cerca de su gente cuando más hace falta; ese trabajo en el territorio permite que la ayuda llegue con un rostro conocido y una palabra de confianza.

A este esfuerzo se sumaron profesionales de distintas áreas: médicos, personal de enfermería, trabajo social y salud mental, así como técnicas comunitarias. Pusieron sus conocimientos al servicio de familias que necesitan atención, orientación y compañía; a todos ellos, nuestro agradecimiento.

Debe haber continuidad, coordinación y respuestas permanentes. Las familias necesitan saber a quién acudir y tener la certeza de que recibirán apoyo cuando termine la jornada y los voluntarios se retiren.

Cada uno puede aportar desde sus posibilidades: tiempo, transporte, alimentos, conocimientos o una mano para organizar. Sigamos sumando a familiares, amigos y vecinos.

A veces, quien ayuda tiene poco, pero encuentra cómo compartirlo. Necesitamos más voluntarios para sostener este esfuerzo, porque la recuperación continúa y ninguna familia debería enfrentar sola este camino.

En el distrito de Guararé, provincia de Los Santos, nuestras compañeras de El Espinal, La Enea y La Pasera no han descansado desde el 9 de octubre. Sus rostros reflejan cansancio, mientras su voluntad sigue firme. Junto a sus comunidades, sostienen la esperanza con trabajo y corazón. En ellas reconocemos la fuerza, el valor y la entrega de la mujer santeña y del interior.

Acompañarlas es también reconocerlas, que encuentren en nosotros la misma solidaridad que ellas ofrecen cada día.

¿Cómo se vuelve a dormir tranquilo después de sentir que la casa ya no es un lugar seguro? Han pasado dos semanas desde el terremoto y, para muchas familias el miedo sigue allí; recuperar la tranquilidad requiere más que levantar paredes.Quienes podemos continuar con nuestra rutina, debemos recordar a quienes todavía viven con incertidumbre.

Hay niños que necesitan sentirse protegidos, adultos mayores que requieren atención y personas que sostienen a sus familias, mientras cargan sus propias preocupaciones. Escucharlas, acompañarlas y atender su salud también es ayudar a reconstruir.

Por eso merece reconocimiento la jornada de atención integral impulsada por las lideresas de El Espinal, La Enea y La Pasera, junto con la Red de Solidaridad. Ellas conocen a sus comunidades; saben cuáles y dónde están las necesidades. Permanecen cerca de su gente cuando más hace falta; ese trabajo en el territorio permite que la ayuda llegue con un rostro conocido y una palabra de confianza.

A este esfuerzo se sumaron profesionales de distintas áreas: médicos, personal de enfermería, trabajo social y salud mental, así como técnicas comunitarias. Pusieron sus conocimientos al servicio de familias que necesitan atención, orientación y compañía; a todos ellos, nuestro agradecimiento.

Debe haber continuidad, coordinación y respuestas permanentes. Las familias necesitan saber a quién acudir y tener la certeza de que recibirán apoyo cuando termine la jornada y los voluntarios se retiren.

Cada uno puede aportar desde sus posibilidades: tiempo, transporte, alimentos, conocimientos o una mano para organizar. Sigamos sumando a familiares, amigos y vecinos.

A veces, quien ayuda tiene poco, pero encuentra cómo compartirlo. Necesitamos más voluntarios para sostener este esfuerzo, porque la recuperación continúa y ninguna familia debería enfrentar sola este camino.

En el distrito de Guararé, provincia de Los Santos, nuestras compañeras de El Espinal, La Enea y La Pasera no han descansado desde el 9 de octubre. Sus rostros reflejan cansancio, mientras su voluntad sigue firme. Junto a sus comunidades, sostienen la esperanza con trabajo y corazón. En ellas reconocemos la fuerza, el valor y la entrega de la mujer santeña y del interior.

Acompañarlas es también reconocerlas, que encuentren en nosotros la misma solidaridad que ellas ofrecen cada día.

Cada uno puede aportar desde sus posibilidades: tiempo, transporte, alimentos, conocimientos o una mano para organizar. Sigamos sumando a familiares, amigos y vecinos.