- jueves 06 de diciembre de 2012 - 12:00 AM
Mama Juana, madre patria
Mi madre biológica tuvo un desenlace fatal con la vida hace 33 años. Un trago amargo y difícil de soportar, a pesar del tiempo. Fuerte dolor envuelve mi hado. Aún siento el calor de su regazo, que me permite mantener la esperanza viva de un Panamá mejor.
Un Panamá de gente con principios éticos, de valores morales, que sintamos amor no solo por los parientes, también por la sociedad panameña, en su conjunto.
Madre, dejaste enclavado en mi inconsciente los principios básicos del amor, respeto, sinceridad, honestidad y probidad, así como lealtad a mi pueblo, mi país, a Mama Juana.
Los principios y valores inculcados desde nuestros hogares, disfuncionales o no, marcan el norte de la honestidad, decencia y el buen actuar de un buen habitante, para con su comunidad, su país.
Coincidentemente, esta semana, para los católicos, se festeja el día de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, Día de la Madre. Un venturoso acto de amor que debemos repetir cada uno de los 365 días del año.
El amor, respeto y abnegación por nuestras madres, esposas o compañeras debe ser diario. El amor no se compra en supermercados, no se envasa, pero tiene el mayor peso del mundo.
Junto a nuestra madre biológica, tenemos otra madre, la terrenal, Panamá, Mama Juana, la que tampoco debemos olvidar y hemos de defender contra propios y extraños.
En las últimas décadas y con mayor proporción en cada gobierno, nuestra madre patria está cada vez más desprotegida, vulnerable, acosada, preñada de hidroeléctricas, minerías y en ‘cinta’ costera.
Desde los altos cargos de gobierno es abusada y la Constitución violada. Muchos de los llamados ‘padres de la patria’ son sus principales verdugos, quienes se enriquecen a costillas del pueblo.
Hay quienes utilizan las curules para negociar y hacerse una vida económica futura más cómoda, no para defender al pueblo mediante leyes que permitan un desarrollo económico y social cónsono con la realidad del mundo actual.
Quien le roba a la Patria le roba al pueblo, le roba a su madre, se roba a sí mismo y quien se roba a sí mismo es un degenerado, sin alma, con una moneda de corazón.
Un buen hijo es una fiera cuando tiene a su madre en peligro. Si en el hogar te enseñaron principios y valores tienes la obligación de ponerlos en práctica. Defender tu Patria y tu bandera como se defiende a la madre biológica, cuando está desprotegida.
En estos dos años que se avecinan nuestro país estará sometido a oscuros intereses y la Patria necesita la honestidad de cada uno nosotros. ¡Dios te salve, Panamá!
*ECONOMISTA, EDUCADOR Y HUMANISTA