- miércoles 07 de enero de 2026 - 12:00 AM
Los pelaos del barrio merecen otro futuro
La noche en el distrito de San Miguelito ha dejado de ser un espacio de descanso para convertirse en un recordatorio constante de la tragedia. El ruido ensordecedor de los disparos ya no es una anomalía, sino el eco de una descomposición social que se está cobrando lo más valioso de nuestra nación: el futuro.
El caso más reciente, ocurrido la noche de este lunes en el sector de Belén, es una herida abierta en la conciencia colectiva. Un adolescente de apenas 15 años perdió la vida, víctima de un proyectil que atravesó su pecho. Con su muerte, se contabilizan tres homicidios en San Miguelito en lo que va de esta semana. ¿En qué momento nos acostumbramos a que la juventud sea noticia por su caída en el pavimento y no por sus logros académicos o deportivos?
Este hecho no puede ser visto como una estadística más en los libros de la Sección de Homicidio y Femicidio. Es un grito de auxilio de un distrito que se desangra ante una violencia armada que parece no tener tregua ni respeto por la vida. Cuando un menor de edad cae en medio de un tiroteo, el sistema entero ha fallado. Ha fallado la prevención, ha fallado la seguridad y ha fallado la capacidad del Estado para garantizar el derecho más fundamental: la vida.
Los pupilos del barrio merecen otro futuro.