• martes 15 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

Los decentes desterraremos a los corruptos

Me decía un amigo, que el tiempo no estaba para intentar ara “despertar consciencias”, sino que había que “golpear con todo” al oficialismo. Este comentario me sorprendió, pues pensé que mis opiniones nos podían ubicar en el bando oficialista. Vivimos en medio de tanta confusión, que para actuar como opositor o gobiernista se debe poseer buena formación política, porque sin darte cuenta, podrías terminar haciéndole coro “a tu adversario”.

Todo el mundo habla mal de la corrupción, hasta aquellos que ante un Juez, no pueden explicar el origen de sus fortunas mal habidas. La corrupción es como un cáncer que pone en riesgo la existencia del Estado; liquida las arcas públicas, corrompe las fibras de la moral cívica, y “a los empujones”, ha convertido nuestra democracia en un inservible cascarón.

El ciudadano culpa a “la política” de todos sus males. Vale aclarar que erróneamente muchos entienden que hablar de política, es hablar elecciones. Bajo este contexto, la mentira se usa y seguirá como una eficaz herramienta de promoción en las elecciones, ha recibido la validación del sistema, dejando a cada cual en la libertad de aceptar el cuento o de rechazarlo. La corrupción y la mentira van de la mano. El ciudadano sabe que los controles estatales no funcionan ante un funcionario ambicioso. ¿ Y si nada podemos hacer, entonces, para qué tanto ruido? Debes saber que los politiqueros no están interesados en proponerte soluciones, así que saben que les resulta más beneficioso volcarse contra los corruptos, con su propia lista.

La corrupción se fortalece con nuestra. Te invito a que unas al bando de hombres y mujeres que aspiramos vivir en una sociedad regida por la decencia y la honestidad. No es mucho pedir, si queremos tener seguridad de que “no se robarán impunemente” la plata para la construcción y equipamiento de escuelas y hospitales, servicios que nos aseguren una buena calidad de vida.

Así como la neutralidad del Canal de Panamá nos asegura el respeto de la comunidad mundial, construir una sociedad decente nos permitirá mirarnos “de tú a tú” con todas las potencias. Derrotando la corrupción, nos aseguramos una Nación soberana y una democracia participativa.