- jueves 21 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Los cacos, con golpes bajos, nos acorralan
El cuadrilátero panameño se ha convertido en un escenario hostil donde los ciudadanos de a pie nos encontramos contra las cuerdas, esquivando metralla y golpes bajos en una pelea que no pedimos.
La delincuencia y la violencia organizada han subido al tinglado con una pegada demoledora, sembrando el terror en barrios que antes dormían en paz. Ya no se trata de un simple asalto callejero; ahora los cacos sueltan combinaciones letales a plena luz del día, dejando a la población civil en un constante estado de indefensión, sintiendo el frío de la lona antes de que suene la campana.
Ante este panorama, las autoridades encargadas de la seguridad parecen amarradas en el clinch y tienen problemas para frenar la ofensiva del rival. La estrategia de prevención ha demostrado una mandíbula de cristal y los operativos reaccionan tarde, cuando ya el oponente ha conectado el fulminante golpe.
Juan Pueblo le exige a la promotora que manda en el patio un cambio de estrategia urgente, un plan de pelea efectivo que devuelva el orden a las calles y no meros despliegues mediáticos que se desinflan en el primer asalto. Panamá no puede tirar la toalla ni resignarse a perder por decisión unánime ante el hampa.
Es hora de reajustar la guardia, fortalecer los golpes de autoridad y recuperar cada esquina del territorio nacional.