Cuando pierdes la visión del horizonte, de una Patria libre y soberana, te convierten en autómata, maniquí, “yes man” de quienes mal administran el Estado o gobiernos extranjeros, producto de un sistema arcaico, decadente.
La política se ha convertido en el arte de engañar a la ciudadanía, para convertirse en gobernantes, aun cuando no tengan capacidad, credibilidad, honestidad, honor ni liderazgo.
Platón expresaba que la DEMOCRACIA es como un barco a la deriva, donde la tripulación ignorante elige a un líder como capitán, no por su conocimiento, sino por simpatía, carisma o promesas sin fundamento y proponía la SOFOCRACIA. Gobiernos de sabios. Con líderes o personas educadas por la libertad y justicia.
El expresidente Endara hablaba de CLEPTOCRACIA, donde prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos. Algo parecido a la época antes de 1968, lo que llevó a la toma del poder político por la Policía nacional.
El maestro español George Santayana (1863-1952), en su obra La razón en el sentido común (1905), expuso su máxima la cual expresa: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. ¡Cuánta razón en esa sentencia!
En esta presunta “democracia” se vulgariza la justicia. Se condena al hijo de la cocinera, al hijo de Juana, por tomarse una cabeza de plátanos o coger una iguana silvestre, mientras liberan a quienes se apropian de recursos del Estado o lavan millones de dólares, pero los banqueros no son mencionados.
Se crean organismos internacionales denominados por algunos expresidentes como “Cueva de ladrones”, pero posteriormente se refugiaron en ella. Organismo que sirve para protegerles y burlar la “presunta justicia” de sus países.
Hacemos un parangón con el gobierno de Omar Torrijos y logros, donde directa o indirectamente, quizás más del 70% de los profesionales existentes en Panamá, debemos la oportunidad de estudiar a este líder natural.
Algunos logros que catapultaron al País fueron las hidroeléctricas, ingenios, carreteras, pero mucho más importante, la oportunidad de estudiar, crecer a quienes nada teníamos, oportunidad que hoy procuran cercenarle al estudiantado. Soy el Hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.