• martes 03 de julio de 2018 - 12:00 AM

¿Llevamos una vida normal?

Se trata de una pequeña muestras de la vida de personas tan diferentes, que sólo tienen de común

Nos resulta normal imaginarnos al empresario exitoso, sentado con la mirada fija en la sección financiera, buscando información periodística, sobre la actividad de bolsa. O a la madre madrugadora, apretujada en un Metro Bus, llevando a la escuela, a sus hijos pequeños, y hasta la del hombre harapiento, que busca un mendrugo de pan entre la basura.

Se trata de una pequeña muestras de la vida de personas tan diferentes, que sólo tienen de común, la aparente normalidad con la que viven. Todos ellos se creen que son como islas solitarias, con el derecho de vivir de espaldas a lo que ocurre en su entorno.

Vista así las cosas, parecería fueras de lugar exigírseles responsabilidades colectivas, pues al cumplir fielmente con sus deberes individuales, se dan por cumplidos cualquier otros compromisos ciudadanos. De hecho, es egoísta esa lucha feroz por conservar el status de un buen negociante, o el de una buena madre de familia, sino está ligada a una visión y propósito de superación colectiva.

Tanto esfuerzo sería improductivo, pues si faltara este último elemento, consecuentemente en la sociedad se impondría el reinado de la indiferencia y de la inconsciencia humana, a sólo un paso de la destrucción del espíritu nacional. Nos encerramos dentro de nuestras burbujas, creyendo que aceptando las injusticias del sistema, nos ganaremos las gracias del sistema, y con ello vivir nuestras vidas en paz.

La vida con los ojos y oídos cerrados, produce una falsa sensación de tranquilidad, en el fondo de todo es el poderoso quien se satisface del armisticio acomodaticio que le hemos brindado al sistema. No hay razón para que el ‘stablishment' se sienta debilitado ante las justas demandas de mejoramiento salarial; de calidad de la educación y salud pública, y del fortalecimiento de la familia y la defensa del medio ambiente.

Si como como individuos, aspiramos llevar una vida normal en el marco de las reglas de convivencia democrática, debemos vivir pendientes del correcto manejo de la ‘cosa pública', y luchar por encontrar un punto de encuentro entre las aspiraciones incontenibles de los poderosos, y el deseo de las mayorías a una vida digna.

Abogado

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La vida con los ojos y oídos cerrados, produce una falsa sensación de tranquilidad