Había relativa calma en el país, a no ser por los intentos del Presidente de convencer a los Jubilados para que aceptaran modificaciones a la Ley, sobre beneficios adicionales para ese sector de la sociedad y una que otra escaramuza de los sectores indígenas de forma aislada, en franco calentamiento para el movimiento callejero anti-mina. Sin embargo, dentro de esta extraña quietud, se comenzó a escuchar un pequeño ruido, sobre movimientos extraños del equipo del Asilado en la Tierra Paisa y uno que otro X, a la que ya estamos acostumbrados cuando él, sabe que viene una sacudida Judicial.
El anterior fin de semana, el ruido ya era más grande y en los círculos políticos cerrados se hacían apuestas sobre que se había “verificado en Bogotá una reunión cachimbona”, “Que los 2 Ricardo había brindado con Antioqueño” y “Que, en la sala de un hospital, como si fuera la letra de la canción de Rubén, había conversas políticas”. Las horas y los días avanzaban, pero no había fuente oficial que confirmara o negara el encuentro entre Ricardo Lombana y Ricardo Martinelli. Ya sembrada la intriga por los protagonistas de esta fábula, juiciosamente diseñada, se le dio la tarea al equipo de Martinelli para que hiciera el trabajo, para sembrar la Noticia, la cual fue replicada, por los medios, plataformas, redes y grupos de WhatsApp, cuál más interesado en querer decir que eran “exclusivos”. Esa operación tuvo tanto éxito, que todavía hoy, se sigue hablando del tema.
Ahora bien, más allá de la magistral jugada de administrar por gotero una acción de este tipo, surge la interrogante, sobre el impacto y el valor real que tiene desde el punto de vista Político y electoral, esta reunión. Yo, digo: Ninguno. Esto es así, porque, los políticos siempre conversan ya sean a escondidas o en público, las elecciones están muy lejos todavía, hay una centena de Partidos en formación que, de seguro a marzo de 2028, estarán definidos para la carrera electoral, las reglas del juego todavía están por definirse en la Asamblea, Martinelli, no podrá ser candidato a nada en las generales de 2029 y de seguro que no habrá otro Mulino en el escenario. Como si fuera poco, si bien es cierto que tiene un caudal de votos, no está solo en la oposición independiente, ya que Vamos, le estará pisando los tobillos dentro de un par de meses.
En conclusión, nada definido ni política ni electoralmente, y tiene que ser así, porque los tiempos no son ni de explorar alianzas, acuerdos, concordatos, ni tampoco de tirarse sin paracaídas, porque cualesquiera de los dos pueden quedar en el pantanal. Lo que, si son expertos, es en alborotar al país, y un monto de gente detrás siguiendo el libreto.