- sábado 12 de septiembre de 2026 - 12:00 AM
Ha llegado la hora -de los panameños todos- de escribir una nueva página a través del proceso constituyente originario que nos lleve a una Nueva Constitución.
La población panameña reclama un futuro en el cual la dignidad de la persona humana no sea solo una premisa, sino una realidad permanente. La necesidad de escribir esa nueva página se convierte, poco a poco, en una urgencia, debido al espectacular incremento de los problemas sociales, económicos, culturales y políticos que hoy atravesamos.
Estos encuentran su causa principal, en el mantenimiento de una serie de estructuras jurídicas que nos impiden las transformaciones que han experimentado, durante los últimos cincuenta años, las sociedades que integran el mundo actual.
En el contexto actual, el porvenir del país depende de las medidas que adoptemos para poder alcanzar, una cada vez mayor participación ciudadana en todo los campos. De aquí el sentimiento de urgencia que trasluce el de poder escribir en la actualidad, la nueva página entre todos, para todos y con todos.
Las estructuras imperantes favorecen la corrupción, la impunidad, la burocracia, la desigualdad. Estas, a su vez, tienden siempre a reducir al máximo las decisiones urgentes que requiere nuestra población. Las perspectivas a largo plazo, dentro del actual estatuto constitucional impuesto para legitimar un régimen dictatorial, no podrán siquiera establecerse dado que están ahí, casualmente, para impedir ese nuevo renacimiento que requerimos. Debemos entonces entender que “el riesgo sin conocimiento es peligroso, pero el conocimiento sin riesgo es inútil”.
Por ello debemos, todos, aprovechar la oportunidad y la coyuntura actual para contribuir a un renacimiento de Panamá como sociedad, como país, como Estado, como nación, como república. Y, a la vez, aportar nuestra contribución a la paz,¡y la esperanza de una vida y un mundo mejor.
Para lo anterior, es necesario tener presente, tal como lo planteó décadas atrás, Federico Mayor Zaragoza : “ La ética debe impregnar nuestros actos políticos de franqueza e imaginación tales que nos permitan actuar con rapidez para enfrentar los grandes retos contemporáneos, como el crecimiento demográfico incontrolado, las migraciones masivas, el deterioro ambiental y la pobreza”.