• jueves 08 de enero de 2026 - 12:00 AM

La ley del uso

El lenguaje es un organismo vivo. La autoridad lingüística reside en los diccionarios y en la ley del uso. La repetición constante de los hablantes, con el tiempo, derriba muros gramaticales. El debate sobre el género es una cuestión de morfología y, al tiempo, una búsqueda de visibilidad en espacios masculinos. Como ha sucedido con oficios y profesiones, que han debido actualizarse (aviador, aviadora; fiscal, fiscala).

​Presidenta. El uso masivo ha validado la forma femenina frente al rígido la presidente. Recomendamos: la presidenta, por ser la forma natural y aceptada.

Perita. Se busca evitar la ambigüedad de la perito en informes técnicos y peritajes judiciales. Recomendamos: la perita.

Jueza, el acceso masivo de la mujer a la magistratura terminó por desplazar al arcaísmo la juez. Recomendamos: la jueza. Refleja la realidad profesional y jerárquica actual.

​Médica. Antaño se evitaba para no confundir a la profesional con la disciplina, pero el uso se impuso. Recomendamos: la médica.

Lideresa. Posee matiz semántico especial; mientras que líder suena ejecutivo, este vocablo suele evocar un liderazgo social o comunitario de base. Recomendamos: la lideresa.

Fiscala. Su aceptación varía según la geografía. Recomendamos: la fiscala si el entorno regional lo ha naturalizado; de lo contrario, la fiscal.

Cancillera: ha ganado terreno frente a la canciller por analogía con otras profesiones terminadas en er. Recomendamos: la cancillera, al ser una evolución lógica y aceptada por la norma académica.

Arquitecta. Caso consolidado que superó las resistencias iniciales en los colegios profesionales. Recomendamos: la arquitecta.

Portavoza. Genera fricción gramatical por ser un compuesto donde voz ya es femenino, quedando su uso restringido al ámbito político. Recomendamos: la portavoz. Mantiene la elegancia gramatical sin alterar la raíz.

La Miembro. Término de mayor controversia al ser miembro un sustantivo epiceno. Recomendamos: la miembro. La miembra sigue percibiéndose como una ruptura forzada en el registro culto.

​ Si bien la gramática ofrece una estructura necesaria, la dinámica social decide qué usos sobreviven. La recomendación: apostar por la claridad. Cuando una forma femenina ha sido adoptada por la comunidad, la norma termina confirmando lo dictado por la calle.