- martes 13 de octubre de 2026 - 12:00 AM
La esquina del mal nos está acorralando
En la esquina roja, con la guardia siempre en alto y el pulso agitado, camina la ciudadanía. En los sectores populares de San Miguelito, Colón y la periferia capitalina, la cotidianidad se ha transformado en un combate encarnizado a 12 asaltos, donde el rival, una criminalidad organizada que gana terreno y recluta sin tregua a la juventud, pega abajo con el peso del narcotráfico, los homicidios y los hurtos cotidianos.
En la esquina opuesta, las autoridades ensayan esquivas y contraataques a base de retórica dura, despliegues policiales y promesas de mayor infraestructura penitenciaria, pero el respetable público no se engaña: la pelea luce desigual y el desgaste de la población ya pasa factura en las tarjetas de los jueces.
El verdadero problema de este pleito radica en la estrategia defensiva. Se busca frenar los ganchos violentos únicamente con más unidades sobre la lona y un blindaje reactivo, descuidando el trabajo de piernas que requiere solucionar la precariedad laboral, la falta de oportunidades y el deterioro social.
Mientras la delincuencia mantenga su alcance y siga ofreciendo fajines falsos de prosperidad a los más jóvenes, cada operativo policial solo conseguirá amarrar en el clinch y diferir el impacto, en lugar de conectar un nocaut definitivo a las causas de fondo.