- domingo 11 de octubre de 2026 - 12:00 AM
La carestía está acorralando al pueblo
Sin tregua alguna en las calles y hogares del país, el costo de la vida salta a la lona tirando golpes de todos los ángulos. La canasta básica impone su peso en el ring sin darle respiro al bolsillo popular: el alza constante en los alimentos entra con la fuerza de un jab seco al rostro del trabajador, mientras la tarifa eléctrica remata con una combinación que frena cualquier intento de resistencia.
Frente a semejante castigo, al panameño de a pie solo le queda caminar el cuadrilátero y agarrarse de las cuerdas del presupuesto familiar para no irse a la lona. Sin embargo, los constantes incrementos en los servicios y el transporte caen como ganchos profundos al hígado que dejan sin aire al más pintado. Por más que se intente mover la cintura y estirar el último centésimo hasta la quincena, la carestía mantiene el dominio absoluto de la pelea.
Desde las esquinas oficiales se anuncian medidas de contención para frenar la paliza, pero en el graderío la percepción es que la protección llega muy tarde. La afición, golpeada y contra las cuerdas, reclama una estrategia efectiva antes de que suene el conteo regresivo de fin de mes, pues el margen de maniobra es cada vez más estrecho ante el embate de los precios.
Y es que, con la economía personal sangrando en cada asalto, no queda más opción que apretar el protector bucal y aguantar el castigo.