• martes 06 de enero de 2026 - 12:00 AM

​José “Ñato” Contreras

​Despedimos a un hombre centenario que fue, en sí mismo, una institución de la alegría y el civismo. José “Ñato” Contreras no solo vivió un siglo; lo celebró. En su hoja de vida constan su paso por la Alcaldía de David y su incansable labor en los clubes cívicos, pero su verdadero monumento está en el afecto de un pueblo que lo reconoce como un compatriota único.

​Ñato poseía una amenidad radiofónica que convertía cada transmisión en un encuentro íntimo. Su cordialidad era proverbial y su humor, una fuerza de la naturaleza que llevaba a flor de piel. No era solo su voz; era su lenguaje gestual, sus ademanes, esa chispa en los ojos que hacía que su sola presencia fuera una fiesta. Fue un pionero ambientalista que nos enseñó a amar los árboles cuando el mundo aún no entendía su valor. Se va el hombre, pero se queda el eco de su risa y la sombra de los bosques que soñó.

​Presencia de Luz y Sal

​Un siglo de gracia, de estampa elegante, el Caballero de la Chiricanidad, siempre adelante.

Su radio encendida era un fuego encendido, comunicador nato, de todos querido.

​No eran solo palabras, eran sus gestos, su andar, una fiesta viviente que nos hacía vibrar.

Con humor en el alma y el decir natural, hizo de la decencia un don proverbial.

​“¡No se duerman!”, gritaba con su ingenio de oro, mientras pedía árboles, nuestro gran tesoro.

Activista del alma, de entrega constante, un líder cívico, un sol radiante.

​Su lenguaje era abrazo, su risa un camino, marcó para siempre nuestro destino.

Gran compatriota, de estirpe genuina, su luz, desde el cielo, hoy nos ilumina.

​Acompañamos con profundo respeto a sus hijas Carmen Elida y Lupe. David pierde a un prócer de la alegría, pero el cielo gana al más ameno tertuliano.

Su cordialidad era proverbial y su humor, una fuerza de la naturaleza que llevaba a flor de piel. No era solo su voz; era su lenguaje gestual, sus ademanes