• viernes 30 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Jamón para el pueblo

El simbolismo que representan algunos productos en determinadas fechas, suele tener explicaciones más complejas 

El simbolismo que representan algunos productos en determinadas fechas, suele tener explicaciones más complejas y arraigadas de lo que mucha gente supone. Los mensajes de trasfondo detrás de los jamones, del guandú, de los tamales y de las uvas en Navidad y Año Nuevo, están profundamente vinculados a la identidad de las personas, con relación a su entorno.

Así como empresas y particulares desarrollaron el gesto de compartir muestras de consideración y afecto, a través de canastas con artículos conmemorativos a la mesa navideña; a los políticos también se les prendió el bombillo y buscaron como aprovechar la coyuntura para generar empatía y conexión emocional en momentos en donde aplica el dicho, de que las cosas son cuando tienen que ser y no antes ni después.

El efecto del jamón en diciembre posee una connotación distinta que en otros meses. No es que la gente no lo vaya a recibir, sino que pierde el encanto y no tiene el mismo efecto en lo emocional.

En su momento, en Panamá se escuchaba decir que, tal empresa regalaba a su personal pavo y jamón todos los diciembres; era algo visto como positivo. Obviamente, era un aguinaldo financiado con fondos privados.

Luego los jamones comenzaron a aparecer en las instituciones del Estado; posteriormente, el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) comenzó a distribuirlos en las ferias libres; hasta que algunos políticos con mayor influencia en los gobiernos de turno, procedieron a regalarlos a sus electores. Después, al tener buena acogida por parte de la población, terminó generalizándose, al punto que se incluye en los presupuestos del Estado como indispensable.

Lo ideal sería que la población le exigiera al gobierno, programas integrales que impacten en el desarrollo de sus vidas a mediano y largo plazo, pero si el consenso de la mayoría es que los jamones en diciembre van por que van, entonces ya es hora de normalizarlo y asumirlo. ¡Que todas las familias panameñas tengan su jamón en diciembre!

PERIODISTA